Opinión

Carrera presidencial

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Donald Trump y Hillary Clinton se enfrentan en redes sociales. (Especial)

Este lunes, que es asueto en México, inicia formalmente la carrera presidencial en Estados Unidos con los caucus en Iowa. El martes siguiente, 9 de febrero, habrá elección en New Hampshire. En las siguientes semanas habrá elecciones o caucus en diferentes lugares (el día más famoso es el super tuesday, que ahora cae el 1 de marzo), hasta que, en la segunda quincena de julio se realicen las convenciones de los dos partidos para determinar a sus candidatos.

Estas primeras dos elecciones tienen un poco de aire mítico, porque es raro que un precandidato pierda ambas y llegue a la presidencia. El único caso es Bill Clinton, en 1992, cuando gracias a Ross Perot logró ganarle a George H.W. Bush, que buscaba la reelección. Ross Perot ha sido el candidato independiente con mayor votación en una elección presidencial en Estados Unidos, casi 19% en ese año, y buena parte de ello lo consiguió hablando en contra del TLCAN, apelando al mercado de hombres blancos de clase media baja. Lo comento porque Donald Trump ha encontrado en ese mismo mercado el apoyo suficiente para mantenerse como primera opción en el partido Republicano hasta el día de hoy.

Los Republicanos tienen un grave problema con su elección de candidato. Como decía, Trump, que fue Demócrata hasta hace poco y amigo cercano de los Clinton, ha logrado hablar al miedo del estadounidense promedio que ha visto desaparecer su mundo desde hace ya 35 años. Desde inicios de los ochenta, el ingreso de ese grupo de personas (hombres blancos con educación secundaria) se ha venido abajo, y nunca más repuntará. No saben por qué, pero imaginan que tiene que ver con los inmigrantes y con el comercio internacional, y por eso le tienen miedo a México. Prometerles no firmar el TLCAN, como lo hizo Perot hace 24 años, o construir un muro, como lo hace hoy Trump, los convence de inmediato. No sé si Trump cree algo de lo que dice, pero tengo la impresión que no, que como vendedor que es, lee fácilmente lo que quiere oír su interlocutor, y eso dice. Creo que entró a la carrera presidencial para demostrar que lo puede todo, y apenas ahora empezará a pensar que hacer si gana.

Ted Cruz, su más cercano perseguidor y hasta hace unos días líder en Iowa, sí cree lo que dice. Es un conservador completo, muy poco querido en la política estadounidense, y en los últimos días ha recibido ataques desde su mismo partido. Tengo la impresión que los Republicanos le tienen más miedo a Cruz que a Trump. Marco Rubio, en lejano tercer lugar, tal vez podría ser una mejor opción, pero no es fácil que logre entrar a la competencia. Ya lo veremos.

Del otro lado, se suponía que Hillary Clinton tenía la nominación prácticamente ganada, pero Bernie Sanders, el único socialista estadounidense, ha crecido mucho en popularidad. Otra vez, le habla al miedo, y obtiene apoyo del mismo lugar que Trump lo hace en el partido Republicano. Es muy poco probable que Sanders logre ganar, pero va a debilitar a Hillary, que de por sí no me parece que sea una gran opción para presidir Estados Unidos.

En las próximas semanas, espere usted mucha información política del vecino país. Importa no sólo porque Estados Unidos es la primera potencia del mundo y nuestro vecino, sino porque nos va a dar mucha información sobre la gran transformación política que vive el mundo, y que ya hemos comentado acá: los políticos del siglo XX no sirven para el mundo del siglo XXI, y como no hay opciones claras, los electores votan por lo que sea. Literalmente, por lo que sea.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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