La anunciada reforma fiscal en Estados Unidos
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

La anunciada reforma fiscal en Estados Unidos

COMPARTIR

···

La anunciada reforma fiscal en Estados Unidos

22/12/2017
1
 

 

Cámara de representantes EU. (Shutterstock)
,

Esta semana el Congreso de Estados Unidos aprobó la reforma fiscal republicana. Creo que es una reforma mala y que además se va a dar en un momento inadecuado. En primer término, es una reforma que va a aumentar el déficit fiscal de Estados Unidos de forma importante; las estimaciones más serias indican que el déficit aumentaría en 1 billón y medio de dólares. Además, es una reforma que aumentará la desigualdad. En el mediano plazo, esta reforma significará una de las transferencias de recursos más grandes de la historia estadounidense de familias de clase media hacia las familias más ricas. Esto es preocupante en un contexto en el que la desigualdad del ingreso en Estados Unidos ya es muy alta y en el que ese factor parece haber sido determinante en el hecho de que se haya elegido como presidente a un personaje populista y nacionalista.

Hay quien dice que la reforma será buena debido a dos factores: i) promoverá mayor crecimiento de la economía, y ii) ese mayor crecimiento hará que el déficit no crezca, es decir, que la reforma “se pagará sola”. Estos argumentos son incorrectos. Es cierto que hay ocasiones en las que una política fiscal expansiva puede traer consigo un mayor crecimiento. La cuestión que se debe analizar es el contexto en que se dan las políticas fiscales. Una política fiscal expansionista sí puede traer un mayor crecimiento si es que se lleva a cabo cuando la economía crece por debajo de su potencial. Eso puede traer un impulso de la demanda agregada que estimule a la economía. Pero cuando se lleva a cabo una expansión fiscal cuando una economía está creciendo por encima del potencial, lo único que se consigue son presiones inflacionarias. Y ahora nadie duda que la economía de Estados Unidos está creciendo por encima del potencial. Es una economía que ya no necesita un impulso fiscal.

El resultado del impulso fiscal será mayor inflación y que la Reserva Federal tenga que aumentar las tasas más rápido . En cuanto al segundo argumento, hay quienes citan estudios que afirman que una reforma de este tipo aumenta la tasa de crecimiento de la economía, y que, por consiguiente aún con tasas más bajas, la recaudación puede aumentar y que, por tanto, la reforma se paga sola. Esta idea es incorrecta. Se basa en teorías económicas débiles. Además, la historia ya nos ha mostrado que esto no es una buena idea. Estos mismos argumentos se esgrimían cuando el presidente Ronald Reagan llevó a cabo una importante reducción de impuestos. El resultado fue un aumento espectacular en el déficit fiscal de Estados Unidos.
La reforma no se pagó sola. Además, trajo inflación y un posterior estancamiento económico.

Hay voces que dicen que México tiene que reaccionar de inmediato a esta reforma fiscal de Estados Unidos bajando su tasa de impuesto corporativo (esto ya que la reforma de Estados Unidos baja la tasa de impuestos a las empresas del 35 al 21 por ciento mientras que dicha tasa en México es de 30 por ciento).

Dicen que de no hacerlo, habrá una fuerte salida de inversiones de nuestro país. Como ya he señalado, estos argumentos no son sólidos.
México seguirá siendo más competitivo que EU en la producción de manufacturas porque tiene costos laborales sustancialmente más bajos, porque el tipo de cambio se ha depreciado de manera importante y porque las tasas efectivas de impuestos en México son más bajas que en Estados Unidos.

México necesita, en efecto hacer una reforma fiscal de gran calado. Esto debido a que somos un país que recauda poco, a que el gobierno tendrá importantes presiones de gasto en los próximos años. Por ello México necesita recaudar más.

Además, sería conveniente explorar la posibilidad de aumentar los impuestos al consumo y bajar los que pagan las empresas.

Pero esto se debe de hacer independientemente de los cambios fiscales en Estados Unidos. No hay que hacerlo con prisa. México ni perderá inversiones ni verá una disminución en la actividad económica debido a la promulgación de la reforma fiscal de Estados Unidos. Decir lo contrario es irresponsable. Bajar la tasa de impuestos corporativa, sin hacer otros cambios fiscales paralelos, eliminaría el esfuerzo de consolidación fiscal del gobierno y haría que desapareciera el superávit fiscal que se tiene programado para 2018.

En un contexto que sigue siendo complicado, incrementar nuevamente la deuda pública tendría repercusiones en la perspectiva de la calificación de la deuda soberana.

,

El autor es economista jefe de BBVA Bancomer.

También te puede interesar:
Inflación, en vía de disminución para 2018
México frente a la reforma fiscal de Estados Unidos
El plan B, fortalecer el mercado interno y el Estado de derecho

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.