Liderazgo dinámico
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Liderazgo dinámico

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Liderazgo dinámico

18/05/2018

Hablar de liderazgo es un tema recurrente, podemos decir que hasta inagotable. Siempre surgen nuevas ideas al respecto, definiciones y enfoques. Pero, al mismo tiempo, hay nociones con características esenciales que son los pilares conceptuales del tema de las lecciones de liderazgo, las cuales han impartido los especialistas desde hace tres décadas.1

Una de las nuevas temáticas al respecto es el liderazgo dinámico, concepto que me hace reflexionar si el liderazgo ha sido estático alguna vez. Liderazgo dinámico se refiere a una combinación de liderazgo adaptativo con proactividad que le permite al líder adaptarse fácilmente al cambio.

El liderazgo dinámico es una práctica de management a la que recurren los líderes que desarrollan una grandeza duradera mediante la difícil combinación de humildad personal y voluntad profesional para el logro de sus objetivos de negocio.

Este tipo de práctica es común en líderes de nivel 5, según la tipología de liderazgo de Jim Collins2. En palabras de Carlos Llano, “este líder está más preocupado por las personas que efectúan las tareas que por las tareas que efectúan las personas”.

Primero las personas

Los dos elementos principales que conforman la personalidad de un líder dinámico son la humildad y la férrea determinación. La humildad se expresa teniendo objetividad en uno mismo, y la determinación, con fortaleza y voluntad.

Lo que podríamos resumir en la siguiente ecuación:

Humildad (objetividad con uno mismo) + Férrea determinación (Fortaleza + Voluntad) = Liderazgo dinámico (Primero las personas).

Este tema ha cobrado relevancia recientemente en foros internacionales, como el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, Suiza, en enero de este año. Fue uno de los temas centrales, producto de las discusiones que se tuvieron al respecto. Surgió el siguiente resumen:

La integridad, la inspiración, la inclusión, la autenticidad y la transparencia forman los cinco rasgos principales inmutables del liderazgo. Estos rasgos inmutables no cambian con el tiempo o las tendencias comerciales actuales. Los buenos líderes perfeccionan y refinan estos rasgos como parte de su desarrollo y los incorporan en su ADN.

Explico estos cinco rasgos inmutables de los grandes líderes:

Integridad. Los líderes deben tener principios morales fuertes, demostrar honestidad y defender el honor, siendo honorables. Una manera de medirlo es que sean dignos de confianza.

Inspiración. Los líderes deben estimular y atraer a la gente hacia ideas, conceptos y acciones, con magnanimidad, con audacia, proponiendo propósitos audaces, ciertamente difíciles de conseguir, pero alcanzables y además deben presentárselos a su equipo (describirlos) de una manera muy emotiva.

Inclusión. Los líderes deben tener la capacidad de unir a personas de diferentes orígenes y puntos de vista para crear oportunidades iguales; siempre se trata de creer en las personas.

La igualdad de la que estamos hablando es la que respeta a las personas y a la vez considera y respeta su libertad.

Nunca se decide por ellos, eso sería manipulación; se trata precisamente de la igualdad de oportunidades para todos, para que cada quien tenga la posibilidad de desarrollar, con su propio esfuerzo, su potencial. No es la igualdad de hacerlos a todos iguales (como con un rasero). No; es darle a todos las mismas oportunidades.

Autenticidad. Los líderes deben reflejar una autenticidad en quiénes son y lo que representan.

Recordemos, el mejor maestro es el ejemplo que practican los líderes auténticos y que muestra la integridad entre lo que dicen y lo que hacen.

Transparencia. Los líderes deben rendir cuentas y proporcionar claridad sobre las decisiones y acciones.

El liderazgo dinámico trata de líderes que se preocupan, primero, de la gente, y después de la estrategia, que lograron reunir en la empresa a las personas correctas, pero también removieron a las incorrectas, poniendo a la gente apropiada en los cargos adecuados y luego fijaron claramente la dirección que tomarían.

En los tiempos actuales, en el Foro de Davos, los expertos señalaban también que los modelos de liderazgo no logran cristalizar un liderazgo receptivo, es decir, que se entienda con empatía, valores, anhelos e ilusiones de los integrantes del grupo o equipo.

Tampoco de un liderazgo responsable que tome en cuenta las necesidades e intereses de la sociedad y no sólo del grupo o empresa en particular. Por eso surge con fuerza el concepto de liderazgo dinámico, para que el liderazgo sea receptivo y responsable.

Finalmente recordemos: el liderazgo no es una cualidad innata, es una cualidad desarrollable con esfuerzo y dedicación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.