Los indecisos desaparecidos
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Los indecisos desaparecidos

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Los indecisos desaparecidos

01/06/2018

El título de este artículo parafrasea al autor italiano Gianni Mina, que escribió en la década de los noventa su libro titulado Un continente desaparecido en que analiza la poca o nula trascendencia que tenía para los medios europeos el subcontinente latinoamericano, de lo que dio fe mediante un análisis cuantitativo y cualitativo sobre las notas que habían aparecido en la prensa europea en los últimos diez años sobre la América Latina, dando como resultado la práctica inexistencia de información sobre nosotros. Viene a colación dicha reflexión porque ahora en México se publican, un día sí y otro también, encuestas de preferencia de voto –efectiva o no- en las que de manera inexplicable, siempre dejan de lado a la columna de los indecisos.

Desconozco cuáles sean los métodos demoscópicos que se utilizan para llegar a los resultados –que me imagino han de ser razonablemente confiables- pero queda claro que en las encuestas de manera deliberada omiten a los indecisos. En algunas de ellas, los incluyen fuera de la representación estadística en barras o gráficas para incluirlos sólo a nivel de un pie de texto diminuto en que explican que existe entre un dieciocho y un veinte por ciento del electorado que a estas fechas aún no ha decidido su voto. Este porcentaje es enorme en una competencia en que la diferencia entre el primer y segundo lugar es de entre quince y veinte puntos y que el voto de los indecisos puede decidir el resultado de la elección… pero eso no se menciona en las encuestas.

¿Existirá alguna razón para ello? Queda claro que los encuestadores no tienen la confiabilidad ni el prestigio de antaño, después de diversas pifias a nivel mundial y, sin embargo, continúan siendo los mejores referentes para prever los resultados del primero de julio.

Al día de hoy, todas las encuestas parecen coincidir en la casi segura victoria de López Obrador y de su movimiento, con una gran ventaja. Pero nadie ha analizado lo que pasará con los votos de los indecisos y cómo es que pueden influir en el resultado, ¿qué pasaría si dicho voto se inclina por AMLO? Este país puede enfrentar la desaparición del PRI como lo conocemos, un partido desprestigiado y repudiado por la ciudadanía de manera generalizada, lo que tal vez sea para regocijo de las mayorías. ¿Y si el voto indeciso se inclina por Meade o por Anaya? ¿Qué pasaría si López Obrador pierde a la buena con el voto de los indecisos más el voto útil? ¿Aceptarían los morenistas este resultado aunque fuera legítimo? El sentimiento de los electores en este caso sería de enojo, de furia, porque en el subconsciente colectivo de las mayorías que sí expresan su intención de voto, AMLO ya ganó.

Nadie piensa en ese porcentaje de indecisos. ¿Por qué? ¿Por qué la casas encuestadoras no hablan de esta parte de la muestra y los que lo hacen lo hacen casi a escondidas? La responsabilidad de los encuestólogos es demostrar la realidad como es, no como ellos la entienden. Es muy grave que no se haga el énfasis necesario en el número de electores que a nivel de las encuestas aún no se deciden y que pueden ser, quienes en un momento dado decidan el resultado de la elección.

No hay que olvidar que no se trata sólo de la elección presidencial, sino que de dicha votación nacional emitida, se distribuirán los legisladores plurinominales, por lo que es necesario tener claridad sobre el hecho de que los equilibrios de poderes pueden mantenerse o bien, pueden dar la mayoría absoluta en las cámaras al puntero López Obrador, lo que le permitiría instrumentar muchas de sus promesas de campaña, pero ¿y si no gana el congreso? ¿si no puede cumplir lo prometido? La tentación de hablar de fraude será muy grande y puede ser que la negligente comunicación demoscópica en realidad sea parte de eso: De un fraude para beneficiar a quien sabe quién y con quién sabe qué finalidad, pero lo más sencillo, profesional y patriota, sería mostrar la realidad entera y no hacer como que un segmento de electores no existen, que son los indecisos desaparecidos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.