Opinión

Caracoles al olivo, no en un plato sino en un jabón


 
Esta historia se distancia de lo que es una innovación radical o de “alto impacto”, pero indudablemente tiene un componente de innovación que la sitúa con un producto único en el mercado mexicano y hasta donde se sabe posiblemente a nivel mundial.
 
En esta historia Universo Pyme tuvo el privilegio de intervenir aunque sea de manera marginal con la iniciativa que derivó en el producto del que le vamos a informar.
 
La historia tiene dos componentes básicos. Por un lado está una empresa que desde hace siete años trabaja con caracoles. Un par de emprendedores encabezados por Yolanda Alejandra Luna Amezcua y su socio Norberto Rodríguez, dedicados antes a las funciones de representación popular, decidieron dejar la política para iniciar una granja que produjera caracoles para fines gastronómicos. Iniciaron con 300 ejemplares. Hoy tienen miles de ellos.
 
Fue un éxito desde un principio pero contemplaron que agregar valor a la cosecha pudiera ser más rentable para la empresa, por lo que después de un estudio tomaron la decisión de comenzar a producir productos para el cuidado de la piel.
 
La baba del caracol tiene extraordinarias propiedades para atender el cuidado de la piel que es el principal elemento en el ser humano luego del agua.
 
Cada ser humano tiene entre 1.50 y 1.80 metros cuadrados de piel que contiene el resto del organismo y regularmente no cuidamos de ella.
 
A la fecha, descontando el jabón recién nacido cuentan con 10 productos distintos y todos ellos de muy destacada calidad.
 
La otra parte de la historia está representada por José Antonio Bosch que desde hace más de 13 años se dedica a la producción de jabones B de Olivo contando ya con más de siete variedades distintas, entre ellas algunos vinculados con el cuidado de la piel de bebés y para prevenir la caída del cabello. Son jabones artesanales que tienen más de 157 por ciento más de aceite de oliva que el que más dice tener en el mercado mexicano.
 
El caso es que los primeros, Nova Piel, con la razón social de CARAMEX comenzaron a elaborar un jabón de glicerina con componente de baba de caracol. El resultado era satisfactorio pero lejos de haber conseguido un producto de excepción.
 
El jabón de baba de caracol llegó a manos de Universo Pyme y la recomendación fue: “dejen que un especialista en la producción de jabones se encargue de hacer lo que intentan hacer sin que prive en ustedes una experiencia previa. Recibieron la propuesta con satisfacción. Universo Pyme les vinculó.
 
Las dos empresas iniciaron, primero, un ejercicio experimental que exigió por cierto la incorporación de laboratoristas que recomendaron primero las porciones que tanto de aceite de olivo como de baba de caracol merecía el intento.
 
No fue fácil porque estabilizar los ingredientes exigió muchas pruebas y errores. Más de 5 litros de baba de caracol tuvieron que invertirse hasta que luego de dos meses surgió el primer jabón piloto de esta “Joint Venture”.
 
Con la finalidad de que lo probaran e informaran los resultados, este jabón fue turnado a personas con extremas dificultades con la resequedad de su piel, personas con pieles extremadamente delicadas, muy blancas o bien diabéticas.
 
Una muestra de los jabones se turnaron a estudio de laboratorio para comprobar que los ingredientes mantuvieran sus propiedades con la sorpresa de que ambos se potencializaban al estar trabajando de manera conjunta.
 
El primer lote del producto se consiguió en septiembre y constó de 100 piezas, de las que hoy no hay una sola en posibilidad de ser vendida porque ya todas “volaron”.
 
Dado que el proceso de conjugación de los elementos exige una preparación peculiarmente celosa la producción no puede hacerse “cuando se me ocurra” sino demanda de una planeación que permita que la baba de caracol se aplique siempre antes de que transcurra un determinado número de horas, pocas, luego de ser obtenida del molusco gasterópodo.
 
Por supuesto que no hay elementos químicos en el producto por lo que se renunció al uso de carbopol que lesiona las propiedades de los elementos.
 
El asunto es que se ha comprobado hasta ahora una eficiencia especial del jabón que deriva en una humectación notoria en quien lo usa en el baño, perspectiva de mayor elasticidad, menores síntomas de resequedad extrema y el 90 por ciento de quienes ya lo probaron en las pruebas de campo ahora lo demandan para la compra.
 
No es un producto barato (el precio está por determinarse pero estará cerca de los 40 pesos para la pastilla de 120 gramos), pero ciertamente está ubicado dentro del terreno de los productos de excelencia, delicatessen si se permitiera la aplicación al terreno respectivo.
 
Cuenta con más de 0.5 por ciento de componente de aceite de olivo extra virgen en una combinación traída de España y de México. Cuenta con antioxidantes y componentes vitamínicos E, D, K, omegas y colágeno, además de limasina.
 
Estudios de la empresa Caramex reflejan otras propiedades de la baba de caracol: Alantoína, estimulante de la piel que propicia su regeneración, Elastina, Colágeno, Acido Glicólico, y Antibióticos naturales.
 
La producción de este jabón se hará una vez por mes con cantidades que irán duplicando el primer ejercicio. El empaque del producto acaba de recibirse. Si tiene interés en conocer a los productores comunicarse a yolaluna61@yahoo.com.mx o al tel. cel. 5528632181.
 
Quienes padecen de resequedad extrema o cuidan a su piel de manera especial afirman que es un jabón que no tiene referentes. Ya hay interés en llevarse el jabón al extranjero una vez que se ha comprobado que al menos en el país no hay nada igual.
 
 
direccion@universopyme.com.mx