Opinión

Capulina y el IPN

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó la noticia en sus periódicos Milenio y La Razón. La Asamblea General Politécnica rechazó las respuestas de la secretaría de Gobernación y llamó a la comunidad estudiantil y a la sociedad en general a respaldar el paro indefinido de labores “que se prolongará hasta que se considere que se ha resuelto con claridad y seriedad”. Como lo oyen: los representantes de las 44 escuelas del Instituto Politécnico Nacional difundieron un comunicado en el cual afirman que la respuesta que les ofrece Miguel Ángel Osorio Chong “es imprecisa e incompleta y no está motivada ni fundamentada de forma adecuada”.

Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: lo nunca visto. Gamés se había imaginado la escena, pero nunca pensó que se convirtiera en un hecho. Los alumnos del Politécnico rechazan la aceptación total de sus demandas por parte de la Secretaría de Gobernación. No queremos que se acepte lo que pedimos, si lo acepta el gobierno, rechazamos lo que pedimos hasta que el gobierno se oponga, ¿estamos? Aigoeei.

Todo es muy raro, el gobierno federal responde rápido, en un estrado en el cual se presenta el secretario de Gobernación. Allá arriba el secretario lee las demandas del movimiento y dos días después acepta sus peticiones. Gran victoria. Pues resulta que a 'chucha la bolsearon'. No aceptamos. Pero qué es lo que no aceptan, ¿acaso no admiten que sus demandas se cumplan? Para volverse loco.

Sin clases

Donovan Garrido, vocero del movimiento del IPN ha dicho: “llevamos menos de un mes sin clases, pero eso no es problema ya que el semestre no se pierde y podemos extenderlo hasta el 19 de diciembre”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: diantres, pero ¿qué pedirán los muchachos del Poli, si sus demandas ya fueron aceptadas? Gran enigma metafísico: si rechazan sus demandas quiere decir que no estaban de acuerdo con lo que pedían. Vaya lío.

El documento que dieron a conocer en redes sociales “es resultado de una sesión de análisis y debate que se realizó en las instalaciones de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Casco de Santo Tomás”. Como diría el clásico: a pa' asambleita. Gil no da crédito y cobranza: se declara paro indefinido (no empiecen, ni que qué).

Oigan esto por piedad: “hoy los politécnicos hemos emprendido un duro camino en defensa de nuestros derechos, de la educación, pero sobre todo en defensa del desarrollo científico y tecnológico de México”. Uta. Empezamos pidiendo la renuncia de Yoloxóchitl y la abrogación de un reglamento educativo y de pronto ya estamos en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Caracho.

Sólo Dios sabe

Gil se pregunta en qué momento los jóvenes dirigentes del movimiento politécnico cambiaron de camino: “las reformas estructurales que se han implementado en el país y se tratan de aplicar en nuestra institución, que afectan el desarrollo de la nación, han sido apartadas de la opinión y participación politécnica”. Pusí. Esta postura está a un paso de la defensa del petróleo y la soberanía, en contra del regalo de nuestro subsuelo a los zafios intereses extranjeros. Chachos, ¿qué pex? Todo esto parece como un episodio de Capulina, el campeón del humorismo blanco: nos han concedido todo, no nos parece correcto, queremos la retirada del neoliberalismo que humilla al ser humano: gori-gori-gori-gori. Capulina: regresa, algunos hablan y actúan en tu nombre.

Mientras tanto ocurrió algo inaudito: Emilio Chuayffet apareció en la vida pública y qué creen, la lectora y el lector, el secretario ofreció ¡una mesa de diálogo!, faltaba más. Incluso, el señor Emilio habló del movimiento politécnico y sus virtudes. Algo es algo, dijo un calvo y etcétera.

La máxima de Juvenal espetó dentro del ático de las frase célebres: “Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es sólo torpeza”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX