Opinión

Capital político
2014 vs 2016

Según las encuestas publicadas en días pasados, el presidente Enrique Peña Nieto llegó a su Segundo Informe de Gobierno con el nivel más bajo de aceptación y de mayor desacuerdo de sus primeros 20 meses de gobierno. Así lo reflejan Mitofsky, Parametría y Ulises Beltrán.

Los números de las tres encuestas son muy parecidos. En las tres la de mayo de 2013 ha sido la mejor medición para el presidente. Hace 14 meses el presidente gozaba de 57 por ciento de acuerdo y 38 por ciento de desacuerdo. En este breve lapso, el acuerdo presidencial cayó 10 puntos a 47 por ciento y el desacuerdo se incrementó 13 puntos a 51 por ciento.

Resulta paradójico que la caída sea precisamente durante los meses en que se han consumado las reformas estructurales que tanto hacían falta: educación, financiera, telecomunicaciones y energía, principalmente.

También durante estos 14 meses ha caído la evaluación de los atributos personales del presidente: “cercanía con la gente” pasó de 36 por ciento a 23 por ciento; “liderazgo para dirigir al país” cayó de 32 por ciento a 20 por ciento, “honradez” descendió de 29 por ciento a 17 por ciento.

Richard Neustadt escribió su principal obra, Presidential Power, en 1960. En ella discierne sobre los factores que inciden en el poder de un presidente y su capacidad de gobernar. Transformar un país, hacer cambios profundos, explica, tiene un costo en el capital político de un mandatario. Para cambiar las cosas hay que invertir ese capital político. Bien invertido, los cambios deben dar frutos y el capital habrá que volver a crecer.

En esa lógica, el impacto en la economía de las reformas estructurales podría mejorar la evaluación y aprobación del presidente Peña. Un crecimiento dinámico y sostenido de la economía, más empleos y un estricto Estado de derecho, son los que México necesita para abatir los profundos rezagos sociales que padecemos. Las encuestas publicadas también son claras en ese sentido, ahí están las principales preocupaciones de los mexicanos, y ahí están sus mayores anhelos.

Esta administración lleva menos de una tercera parte. Ha hecho lo correcto en materia legislativa, y cambiado finalmente el marco legal que el país requería para que hubiese competencia en sectores clave de la economía. Bien implementadas las reformas, con eficacia, transparencia y rigor, el presidente Peña volverá a gozar de la aprobación con la que inició su gobierno.