Opinión

Capital de riesgo apuesta en ecosistema emprendedor


 
Todo indica que están puestas las fichas para el surgimiento de una 'nueva era' del capital de riesgo dispuesto a proyectos emprendedores de alto impacto.
 
Estos inversionistas y la política pública hacia las Pymes parecen coincidir en lo que se denomina el 'punto dulce' de este mercado en México. Enrique Jacob Rocha lo marca como una de sus prioridades.
 
 
Para quien no está familiarizado con esta industria, se trata de capitales de particulares o de instituciones públicas que se ponen en juego, en ocasiones de manera conjunta, y en riesgo en el apoyo de iniciativas emprendedoras, de empresas que se juzgan interesantes para invertir en ellas dado el potencial que se les observa.
 
 
Generalmente las empresas en las que estos capitales muestran interés sostienen algunas o todas las características siguientes: resultan sus productos o servicios innovadores bien sea, nueva forma de atender al mercado, nuevo producto o innovación en canales de distribución; son replicables o pueden ser incluidos en otros mercados y mantienen un alto potencial de crecimiento.
 
 
En el extranjero se contempla a México como una de las naciones más sobresalientes para esta industria, sobre todo debido al potencial de crecimiento de su economía ahora que vienen las consecuencias de una reforma financiera que prometería o parece prometer impulsar el crecimiento económico nacional vía otorgamiento del crédito, sobre todo a Pymes.
 
Con este potencial de crecimiento, en un contexto de fundamentales macroeconómicos 'sanos', las pequeñas y medianas empresas en capacidad de ser receptoras de capital de riesgo hacen de México una nación con una tasa de crecimiento potencial más alta del mundo.
 
Un documento de Lorenza Martínez (subsecretaría de Economía en julio del 2012) establece que en relación con el PIB los montos invertidos en capital de riesgo en México era en ese entonces de 0.06%, por debajo de Colombia con el 0.08, Perú con el 0.09, Chile con el 0.22 y Brasil con el 0.24%.
 
Aunque la cifra es baja, resulta inferior a la estimada por un estudio realizado por el grupo español GPFCapital que tiene interés especial de llegar a México para impulsar con sus capitales europeos e Ibéricos fundamentalmente a las empresas de mediano tamaño con alto contenido de innovación y por ende de potencial de crecimiento relevante.
 
Según un estudio que contiene su estrategia de penetración en México, la Industria de Private Equity fue de 0.01% del PIB en 2011, mientras que en Estados Unidos de 1%, de 0.75 en el Reino Unido y de 0.33 en India. Brasil tendría el 0.18 y China el 0.14, mientras que Colombia tendría el 0.13 y Perú el 0.12%. Los países de la zona euro tienen en promedio 0.32% de penetración de la industria.
 
Lo más relevante que tienen estos capitales no es, por mucho, el recurso líquido que inyectan en una empresa, sino el apoyo gerencial que también invierten en las empresas.
 
Más importante que el dinero es la experiencia gerencial y su potencial del Know Who, que es una parte relevante para que un negocio innovador en ciernes concrete su potencial de crecimiento.
 
La industria de capital de riesgo en el mundo la echa a rodar George Doriot, en 1946 en Estados Unidos, que crea una empresa de nombre American Research and Development Corporation. Invirtía en negocios que 'prometían'. A partir de ahí se multiplicaron los fondos encaminados a invertir en estos negocios relevantes.
 
Empresas famosas que fueron fondeadas por esta industria de inversión en la Unión Americana son Intel, Apple, Google, Microsoft, Home Depot, EBay, Starbucks, Staples, entre otros.
 
Para no irnos al pasado más remoto y claro del modelo que opera esta industria, como lo representó el descubrimiento de América en donde Cristobal Colón obtiene recursos para iniciar su aventura emprendedora de localizar una nueva ruta hacia las Indias convenciendo a los reyes católicos de la viabilidad de su proyecto.
 
La reina Isabel tuvo que acudir al mercado secundario para empeñar sus joyas y completar lo que el navegante planteó como una empresa exitosa y redituable.
 
Hoy otros españoles siguen con el dedo en el renglón. El grupo español GPF dice que le va a entrar en grande a empresas medianas y pequeñas-altas mexicanas.
 
En cuanto a los destinos del Private Equity en México, según el grupo español GPF Capital en su plan estratégico maestro, está la agricultura con 38%, la industria de las tecnologías de Información con 12, servicios financieros con 12, salud con 8, energía con 8, y el sector automotor con 8%, entre los principales.
 
Las regiones donde fundamentalmente se radican están marcadas por la preferencia hacia el DF y su zona metropolitana, Nuevo León, y Jalisco con 42%, 19 y 19%, respectivamente, según marca el resumen ejecutivo del documento privado de GPF Capital en poder de Universo Pyme.
 
A México llegaría por este concepto una inversión de 693 millones de dólares, muy pero muy por debajo de lo que el potencial parece indicar con claridad.
 
Llega el momento en que este nuevo abordaje, con mayor entusiasmo y el concurso ya del Inadem permita acompañar a una reforma financiera que, dicen o creen, habrá de desencadenar un mayor crecimiento económico en México.