Opinión

Caos electoral en Francia

      
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Marine Le Pen, Francia.

La elección de Marine Le Pen como presidente de Francia sería peor que el Brexit. No sólo ha prometido organizar un referéndum para sacar a Francia de la Unión Europea (UE), sino que podría provocar una división sin precedente en la sociedad francesa, pues hostigaría a la minoría musulmana más grande de Europa, aproximadamente cinco millones de personas.

Los dos partidos tradicionales, el socialista y el gaullista, según los sondeos actuales, no estarán presentes en la segunda vuelta que se llevará a cabo el 7 de mayo. De acuerdo a las encuestas, participarán dos candidatos antisistema: Le Pen, del Frente Nacional y Emmanuel Macron, quien ni siquiera tiene partido.

Por primera vez en la historia de la quinta república francesa (inicia con Charles de Gaulle en 58) no se presentará el presidente en turno para un segundo mandato. En diciembre pasado, François Hollande anunció que no buscaría la reelección, pues su popularidad ronda el 15 por ciento.

En enero se realizaron las primarias del partido socialista y ganó el candidato anti-Hollande, Benoit Hamon. Este exministro de Educación, quien renunció por sus desavenencias con el mandatario, es parte del ala radical socialista, por lo que se prevé imposible pase a la segunda vuelta.

La incapacidad de Hamon de triunfar en la primera vuelta (23 de abril próximo) creó el espacio político para que saltara a la arena electoral otro candidato de corte socialista, Macron, quien fue ministro de Economía de Hollande. Este joven de 39 años también fue banquero y tiene fama de brillante. Sin embargo, no es integrante del Partido Socialista. Es un político centrista, que se autodefine de derecha e izquierda; es decir, una especie de banquero socialista.

Macron ha sido favorecido por los sondeos por la misma razón de Le Pen: no es parte del establishment político. Más aún, ha creado un nuevo movimiento político en Francia: En Marcha. Éste ha ganado adeptos entre figuras importantes socialistas y de centro derecha, como el exalcalde de París, Bertrand Delanoe y Manuel Valls, ex primer ministro y quien fue derrotado en la primaria por Hamon.

Por su parte, el partido Gaullista –los republicanos– ungió en su primaria a François Fillón, con una participación de cuatro millones de electores. Éste era visto como el caballo blanco para llegar al Eliseo, pero una serie de escándalos de corrupción parecen haberlo herido de muerte, pues Fillon se presentó como el candidato 'limpio'. El primer escándalo data de sus tiempos de primer ministro y senador. Se le acusa de lo que se conoce en Francia como 'empleos ficticios', o simples aviadores. Y en el banquillo de los acusados están su esposa y dos de sus hijos. Un segundo escándalo involucra a su esposa quien fue también empleada 'ficticia' de un amigo millonario. Y el tercero le toca al propio Fillon, pues se alega que otro amigo rico lo vestía con trajes finísimos que costaron 48 mil euros (poco más de un millón de pesos).

Mis amigos franceses y profesores del ITAM, Stéphan Sberro y Gabriel Goodliffe, me aseguran que Le Pen no tiene posibilidad de ganar la segunda vuelta, pues su techo de votación ronda 35 por ciento. Sin embargo, muchos amigos me dijeron lo mismo sobre Trump y ahora lo padecemos.

Es de notar que Europa está muy atenta a la elección en Francia. La UE está celebrando este año el 60 aniversario del Tratado de Roma con el propósito de restaurar la esperanza en la integración europea, pues ha tenido una racha de golpes ininterrumpidos –crisis financiera del 2008, crisis migratoria 2015 y el Brexit de 2016.

Francia es la cuna de la integración europea y junto con Alemania es el motor de la Unión Europea.

Más aún, Francia es el único país europeo que sumó la estatura económica, ideológica y estratégica para ofrecer un contrapeso a Estados Unidos y a la ex Unión Soviética durante la Guerra Fría (1946-1989).

Lo que está en juego en los tiempos de Trump, el Brexit y una posible presidencia de Le Pen, es el orden liberal prevaleciente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos no sólo está debilitado, sino que el propio Trump amenaza con socavar este orden con su nacionalismo populista ramplón.

Francia que tendrá elecciones en mayo y Alemania en septiembre son el último bastión para defender el orden liberal de la postguerra, desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hasta el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, entre otras.

Ante las amenazas de Trump y Putin, requerimos una Francia fuerte que ejerza un liderazgo independiente y por lo general pacifista al interior del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero sobre todo,una Francia que junto con Alemania siga siendo el motor de la Unión Europea, el experimento de paz y prosperidad más acabado que conoce la humanidad.

Twitter: @RafaelFdeC

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