Opinión

Candidaturas independientes,
lo que viene

 
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AMLO llega a la presidencia… de Morena

Vamos camino a ninguna parte. Improvisamos la ruta cada sexenio. Con agravantes. Ningún problema importante (la justicia, la pobreza, la seguridad, el agua, las nuevas fuentes de energía) parece tener solución, más lo contrario: se ahondan los problemas. El desánimo crece. En la Cruz Roja se quejan: a los jóvenes dejó de interesarles servir de voluntarios. Todo tiene que ser gratificante, todo tiene que ser divertido, digno del espectáculo que hemos montado.

Jorge Castañeda ayudó a remover un obstáculo: las candidaturas independientes son un hecho, con dificultades y trabas que habrá que enfrentar. Por la candidatura presidencial se aprestan varios y surgirán otros. Políticos, politólogos y comentaristas. Se dice: si se presentan muchas candidaturas se va a fragmentar el voto y no servirá de nada.

Pero si la puerta está abierta (medio abierta) será difícil impedir que se sigan lanzando al ruedo.

No hemos visto todo. A Castañeda le parece aterrador que los votantes confundan a López Obrador, político profesional (sí los hay) con un outsider. Otros piensan lo mismo de Castañeda. Cualquier político frustrado con su partido (“pese a mi lealtad no se me ha hecho justicia”) buscará la ruta independiente y se fingirá candidato ciudadano.

Corremos el riesgo de que haya más candidatos ciudadanos que ciudadanos. Luego vendrán los comunicadores. Pedro Ferriz de Con, el primero, dice contar con más de dos millones de followers en twitter que votarían por él. ¿Pueden las redes llevar un candidato a la presidencia?

¿Llevaron al Bronco, que no contaba con spots ni de televisión ni de radio? ¿Pueden los buscadores de internet ponerse al servicio de un candidato para identificar sus preferencias y hacer discursos y promesas de diseño? Así lo apunta la ficción política de House of cards. Y no tan lejos, recuerda que el año pasado un reportaje –rápidamente sepultado– apuntaba a que en la campaña de Peña Nieto se utilizaron imágenes y frases a pedido de una agencia de mercadeo político cibernético.

¿Qué viene? Los locutores, aquellos que tuvieron por un tiempo un micrófono enfrente y no se resignan a dejar de ser escuchados.

Apelando al carisma y la buena voz, los veremos en acción. Pueden ser comentaristas de radio o televisión con presencia local, desconocidos hasta ahora a nivel nacional. Con un discurso básico, más maniqueo que el de AMLO (sí, es posible). Vendrán también los empresarios. Ya nos les bastará apoyar a sus candidatos, querrán ellos mismos ser los candidatos. El ejemplo exitoso de esa vía es, claro, Donald Trump.

Tienen dinero para hacer campaña, tienen conexiones, acceso a los medios. Y junto a los empresarios reconocidos, vendrán los empresarios locales que querrán 'cambiar a México', dueños de algunos millones y con ganas de figurar. Los más peligrosos serán los candidatos independientes de tinte religioso. Líderes carismáticos, de verbo encendido y una misión: redimir a los mexicanos de sus males. El uso y abuso de lo religioso será pan de todos los días, y las alusiones a la Virgen por parte de Morena serán vistas como algo ingenuo. Aparecerán los técnicos y los intelectuales. Un técnico de medio pelo (ingeniero agrónomo) pudo derrotar en 1990 al candidato Mario Vargas Llosa, para luego convertirse en un remedo de dictador. Llegarán los actores, los payasos, los narcos disfrazados de empresarios agrícolas, aparecerán como candidatos todos aquellos que quieran visibilidad para su causa. Saben que no ganarán, pero tendrán tribuna unas semanas y con suerte algunos meses. Las candidaturas independientes llegaron para quedarse. Los ciudadanos sin partido se podrán identificar con mayor precisión con una candidatura que los represente. Un experimento que no sabemos cómo pueda terminar.

Con los candidatos independientes, ya no sujetos a los procedimientos burocráticos de los partidos ni a sus trabas, habrá tierra fértil para los populismos de toda laya, de izquierda o derecha. Se trata de prometer con el micrófono. De hacer creer, una vez más, en la mágica conexión entre los reclamos sociales y su interpretación por el líder que les da voz a los que no la tienen. En sociedades más abiertas pueden presentarse cientos de candidatos, que los medios y la sociedad decantan en dos o tres propuestas viables. ¿De qué forma jugarán las redes y los buscadores a favor o en contra de las candidaturas independientes?

¿Aparecerá un candidato joven que canalice el voto de la juventud, o como en Estados Unidos un septuagenario vendrá a ilusionarlos con el socialismo? Son los problemas, y los retos, de una sociedad plural.

Twitter: @Fernandogr

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