Opinión

¿Candidata indígena independiente?

21 octubre 2016 5:0
 
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En Chiapas unos 15 mil integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) marcharon hoy en apoyo a los normalistas desaparecidos. (Cuartoscuro)

Uno. Oscilando entre los perfiles de Maduro y Trump, vaya, tropical pureza revolucionaria y estridencia incontinente, Manuel López Obrador se descarrilla en tiempos oficiales como ideólogo, guionista, portavoz y locutor de MORENA. Sus “spots” facturan una antología de la paparrucha.

Dos. Los rasgos de su figura, “cabecita blanca”, edad ya avanzada, corren parejos en cuanto a anquilosamiento con su prédica, un tanto ladrada. Y con pernicioso efectos contrarios. Es tal su dale y dale con la Mafia del Poder, que no falta quien empiece a admirar la existencia de reales malvados, plutócratas, sobre todo en comparación con la mediocridad de la clase política subvencionada. Buena sola para entrar a saco en las partidas.

Tres. Lo mismo ocurrirá, conjeturo, con su histérico rechazo al nuevo golpe publicitario del EZLN: el lanzamiento de una candidata independiente para las elecciones presidenciales de 2018. Que pudo haber quedado en eso, golpe teatral, estrategia mercadotécnica, de no ser por el entripado del Peje.

Cuatro. La publicidad marcó el surgimiento de la guerrilla indígena chiapaneca. El contexto de un 31 de diciembre y del Tratado de Libre Comercio, obsesión neoliberal, que por cierto ahora ponen en tela de juicio lo mismo Trump que Hillary. Rifles de madera, atuendo “fusión”, un sub comandante sub poeta, aires de Mafalda, Charlie Brown, los Simpson y Las venas abiertas de América Latina.

Cinco. Una de las última frases citable de Carlos Fuentes (y esa novela de un talentoso novelista bisoño experimental que es Todas las familias felices, que la “crítica” tarda en digerir), fue la que pesquisó en el posmoderno EZLN la influencia de Carlos, pero no Carlos Marx sino Carlos Monsiváis.

Seis. Publicitaria fue la comedia de equivocaciones que vino a continuación. Un Comisionado de la Paz ávido de revancha y de reflectores, un Obispo de los tiempos de la evangelización que aparejó la Conquista Española, un boom¡ de la prensa de oposición. ¡Y aquel recorrido que pasó por la Cámara de Diputados y culminó en la explanada de Ciudad Universitaria! Por no hablar del turismo revolucionario europeo, que puso en trance medio romántico a la viuda de Mitterrand (ese caballo blanco que despierta su sueño en la noche selvática).

Siete. Aunque no todo quedó en “reality show” guerrillero (La Realidad, uno de los territorios libres neo-zapatistas). El Comisionado actúa objetivamente para moverle el piso al destapado Donaldo Colosio. Salinas lo alienta. Aquel sueño de “Sucesión pactada” (best-seller fue el libro con dicho título), toca la realidad, se pudre. Colosio es asesinado en Lomas Taurinas. Emboscada.

Ocho. Ocupado en los guiones de sus “spots” (el que embarra a marranos y cochinos con el Orwell autor de La rebelión en la granja, no tiene vergüenza), a AMLO lo distrae el anuncio neo-zapatista. Y ve pasamontañas con tranchetes. En vez de dejar pasar la bola, ¡atiza!, atiza. Pueblo de México, sabed que la idea de la candidatura mujeril independiente es, ay, ¡una maniobra más de la Mafia en el Poder¡

Nueve. Crasa metida de pata, que hace al que la metió involuntario jefe de campaña de la puntada del EZLN. Con estas reacciones, ¿se lo imagina usted en Los Pinos? ¿No tuvimos ya bastante con los arrebatos, de frivolidad con Vicente Fox, de extravío táctico-estratégico con Felipe Calderón?

Diez. Llámese como se llame ahora, Galeano u Og Mandino, el sub comandante sub poeta se habrá mesado el bigote por debajo del pasamontañas.

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