Opinión

Canadá otorga 94% de las visas que piden mexicanos

 
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Bandera de Canadá, México y Estados Unidos. (Tomada de Presidencia)

Aunque no es funcionaria pública, Anne Murray sólo sonríe y me da una respuesta de político cuando le pregunto si considera que fue acertada la decisión del gobierno canadiense de imponer la visa a los mexicanos en julio de 2009, hace ya casi siete años.

Evade contestar directamente y sólo me dice que está muy agradecida de que el gobierno de Canadá haya anunciado que el requisito de la visa para mexicanos será revocado aunque, como en el Son de la negra, no dijo cuándo.

Anne, quien es la vicepresidenta de mercadotecnia y comunicaciones del aeropuerto de Vancouver, a cambio de respuestas interesantes trata de poner su optimismo en la mesa y, sin dejar de sonreír, hace énfasis en que quitar la visa a mexicanos ya es un hecho, de eso no hay duda, es inevitable, porque ya lo anunció su joven primer ministro, Justin Trudeau, quien en noviembre pasado viajó a nuestro país para reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto. Y durante ese encuentro fue que Trudeau le comentó al mandatario mexicano que había dado instrucciones a su canciller y a su ministro de Migración, Refugiados y Ciudadanía, para que revisaran la situación de la visa y trabajaran con miras a lograr la eliminación de este requisito migratorio que tanto ofendió a muchos paisanos.

“Hoy, la pregunta no es si alguna vez sucederá, sino cuándo será”, me dice muy segura y contenta, y sonriendo, Anne.

Y es que los mexicanos somos muy buenos turistas –léase generosos– y en todos lados nos extrañan.

Por eso es que Dayna Miller, directora de ventas de la Oficina de Turismo en Vancouver, sin rodeos comenta que los mexicanos se encuentran clasificados entre los turistas que más dinero gastan, “por eso son un mercado muy importante”, afirma.

Pero no sólo eso, a los vancouveritas no únicamente les interesan los mexicanos que viajan por placer, sino que hay un par de segmentos más en los cuales destacamos y que han estado creciendo: el de los estudiantes y el de los viajes de incentivo, en tercer lugar.

En lo particular, Vancouver es una de mis ciudades favoritas y sin duda se trata de un gran destino para vacacionar. Según explicaron ambas ejecutivas, el año pasado Vancouver recibió a 9.3 millones de visitantes, de los cuales 88 mil fueron mexicanos.

Después de que los viajeros procedentes de México disminuyeron drásticamente tras la imposición de la visa –bajaron casi 37 por ciento en ese año–, en el caso particular de esta ciudad de la Columbia Británica, en los últimos tres años el flujo de connacionales se ha incrementado en ocho por ciento, porcentaje que esperan que crezca a diez por ciento en 2017. Y una de las razones que tienen para confiar en que estas metas se cumplirán es que a partir de diciembre pasado Aeroméxico abrió un vuelo diario desde la Ciudad de México, el cual se suma al que ya tenían con Air Canadá. Y en temporada alta la cantidad de vuelos entre ambas ciudades alcanza la cantidad de 50.

A tan sólo 28 kilómetros de la frontera canadiense con Estados Unidos, Vancouver es la ciudad más caliente de Canadá, por ser la más sureña, y una de las más impresionantes por la manera en que han logrado conjugar, imbricar, su desarrollo urbano con el cuidado del medio ambiente.

Es por ésta, entre otras razones, que Vancouver colecciona una serie de reconocimientos que apenas y le hacen honor a la calidad que esta metrópoli tiene: Mejor destino turístico de Canadá (para esta distinción se considera la calidad de paisajes, cultura, arte, restaurantes, gastronomía, gente y valor agregado); sexto Mejor destino en América del Norte; una de las Mejores ciudades para comer (lugar doce a nivel mundial); y una de las Mejores ciudades de Norteamérica para vivir.

Por algo será que es la urbe de la Columbia Británica que más visitan los mexicanos. Aunque no está claro si en esta estadística se suman a favor de Vancouver aquellos que aterrizan aquí para trasladarse por tierra a Whistler, su principal y más famoso centro de esquí y deportes invernales.

De aquel enfrentamiento hace casi siete años por el tema de la visa, al día de hoy, las cosas han cambiado: los mexicanos ya nos acostumbramos a tener que hacer el trámite del visado –igual que con Estados Unidos–, pero ahora 94 por ciento de los paisanos que piden este documento, lo reciben, informa Anne.

Además, la medida cumplió su función: las peticiones trucadas de asilo político –abuso que motivó la imposición de la visa– por parte de mexicanos a Canadá han disminuido notoriamente. De ahí que no nos sorprenda tanto cuando las cosas vuelvan a ser como antes con este país que, además, es uno de nuestros socios en el Tratado de Libre Comercio.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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