Opinión

¿Camino al tripartidismo?

Todavía horas antes de que iniciara formalmente el periodo extraordinario, los senadores del PAN no acababan de ponerse de acuerdo en tres temas a tal grado que fue necesaria una larga reunión con el coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón, para “destrabar’’ lo que presuntamente el martes se había destrabado.

Uno de los asuntos que más interesa al PAN era la cláusula de sobrerrepresentación, es decir, la fórmula mediante la cual se reparten los diputados plurinominales y que, aparentemente, el PRI habría consentido en modificar.

Esta cláusula, permite que los partidos llamados “la chiquillada’’, como el Verde, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, el Partido del Trabajo, tenga representación en los Congresos locales y en el federal.

El PAN propuso revisarla a la alza, es decir, elevar el número de votos como porcentaje del total para alcanzar una curul o un escaño.

El problema con esta posición del albiazul es que los presidentes de esos partidos ven la posibilidad de que en un futuro próximo, el sistema político nacional se vuelva tripartita, en el mejor de los casos, o inclusive bipartidista.

Otro asunto medular en el que no había acuerdo era en el llamado modelo de comunicación, pues hasta el cierre de este espacio, cuando se discutía en el pleno de la Cámara de Senadores el dictamen de la reforma política, luego de un receso de dos horas, no se había decidido si las televisoras tenían la obligación de transmitir los spots de los partidos en la programación de sus múltiples canales llamados también multiprogramación.

Pese a todo ello, los coordinadores de las tres bancadas más importantes en el Senado consideraron que la reforma pasaría y probablemente hoy será enviada a la Cámara de Diputados para su discusión y aprobación.

A ver.

****

Lo que son las cosas.

Mientras en Monterrey se velaba al empresario Lorenzo Zambrano, con todos los honores terrenales, incluida la presencia del presidente Enrique Peña y parte de su gabinete, en New York, otro empresario, Gastón Azcárraga, responsable de la quiebra de Mexicana de Aviación, solicitaba asilo al gobierno de Estados Unidos para evitar ser detenido y extraditado a México.

Azcárraga no está detenido en Estados Unidos; fue presentado ante un juez migratorio y la Procuraduría General de la República no puede ejercer la orden de aprehensión girada en su contra en tanto no concluya el trámite administrativo de la petición de asilo.

La PGR puede argumentar en contra de la petición de asilo porque el empresario no es un perseguido político, sino un prófugo de la justicia mexicana.