Opinión

Camino a la independencia 

 
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INE

Lograr una candidatura independiente ha sido una carrera cuesta arriba, nadar a contracorriente y tratar de hacer milagros con las reglas que nos tocaron jugar. Como sabemos, existen distintos requisitos para poder obtener un lugar en las boletas por la vía sin partido. Todos están marcados por la dificultad para lograrlos en los plazos que el INE brinda para que sean concluidos. Está el constituir una asociación civil para este objetivo, dar de alta ante el SAT a esta asociación en un plazo menor a un mes, abrir una cuenta de banco y, desde luego el más visible e importante, obtener el apoyo ciudadano que la ley indica.

En el caso de una candidatura a la Presidencia se requiere obtener las firmas del 1% del padrón nacional; es decir, que por lo menos 866,593 personas simpaticen y acudan a dar la rúbrica por dicha candidatura. En el caso de las candidaturas a legisladores federales el requisito es mayor y la ley establece que sea el 2% del padrón del estado el que deba manifestar su apoyo, lo que genera que en Baja California Sur o Colima la exigencia de firmas sea de alrededor de 10 mil para una senaduría, y para el mismo puesto se exija de 115 mil a 150 mil en Jalisco o la Ciudad de México, respectivamente.

En las últimas semanas hemos salido a recolectar firmas quienes deseamos participar bajo la figura de una candidatura independiente para las próximas elecciones. Ya sea en una plaza pública, cerca de una estación de transporte masivo o en un tianguis, seguramente te has encontrado con puestos, brigadas o personas que en lo individual están poniendo sus manos y energías para lograr que podamos obtener el registro.

Para tomar dichos apoyos, el Instituto Nacional Electoral ha definido que sea utilizada una aplicación móvil que ha generado muchas controversias y denuncias, entre las cuales se encuentran la discriminación que ejerce sobre quienes no poseen un teléfono inteligente costoso, lo sospechoso que resultó que una empresa castigada por el INE hubiera ganado el concurso, o finalmente que las firmas son registradas de manera poco eficiente, lenta y en ocasiones con errores.

Los consejeros del INE han salido en defensa de la aplicación de la peor manera posible. En su afán de demostrar que todo está bien, dejaron ver que la inmensa mayoría de las aspiraciones a candidaturas independientes no han logrado impulsar que sus auxiliares registren ni siquiera una firma, pues en promedio, 78% de quienes se han registrado para recabar firmas aún no ha aportado ninguna.

Es decir, han argumentado que las fallas se encuentran en aquellas personas que pueden recolectar apoyos en nombre de la candidatura independiente y aún no lo han hecho. No se detienen a preguntarse, sin embargo, el motivo: procedimientos para el registro confusos, poca o nula información sobre el funcionamiento de la aplicación o falta de dispositivos de gama alta que permitan la captura de datos desde la cámara, por mencionar algunos.

Esto nos muestra que hay miles, quizás millones, de personas dispuestas a recolectar firmas a lo largo y ancho del país, pero que no lo hacen porque no entienden el funcionamiento de la app o simplemente porque no funciona en sus dispositivos. Lo complicado que ha resultado navegar dentro de los requisitos jurídicos y tecnológicos que significa esta nueva modalidad que impulsa el INE no ha venido acompañada de una campaña de sensibilización y acompañamiento para entender cómo reunir firmas. (De hecho, nosotros hicimos este video para explicarlo de una manera clara, paso por paso)

Sirva esta columna para hacer un llamado al Instituto a reconsiderar su discurso y a impulsar el conocimiento de la aplicación. Debemos aspirar a encontrar mecanismos de inclusión y participación democrática que nos permitan tener un abanico tan plural como nuestro país, una palestra a la que cualquiera se pueda subir y no sólo quienes ya tenemos un lugar por circunstancias anteriores. A nuestro país le hacen falta las manos y las ganas de quienes están dispuestos a representarnos con honestidad y dignidad, y también le faltan las instituciones y normas que lo permitan.

Twitter: @pkumamoto

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