Opinión

Cambio radical, promete El peleonero de Florencia

La historia de los gobiernos breves e inestables en Italia parece reanudarse tras el largo periodo de estancamiento y decadencia de Silvio Berlusconi, pues el ambicioso y popular alcalde de Florencia, Matteo Renzi, afirmó que llegó el momento de un “cambio radical”, mientras analistas y mercados adelantaban la caída de Enrico Letta.

De 39 años, Renzi dirige al Partido Democrático (PD) del propio Letta desde diciembre, cuando 68 por ciento de los 2.8 millones de electores en los comicios internos lo apoyaron, en un proceso abierto a no militantes y mayores de 16 años, para lanzar una ofensiva hacia el Palacio Chigi que entró en su fase definitiva luego de que Letta resaltó el miércoles las buenas cuentas de su gestión de diez meses, que incluyen señales de recuperación económica y el descenso de la deuda pública por primera vez en seis años.

Edil florentino desde 2009 –antes encabezó la provincia del mismo nombre–, Renzi solicitó al liderazgo del PD un mandato para emprender las reformas financieras y políticas que, sostiene, el premier y su fragil coalición fueron incapaces de sacar adelante; ahora tendrá la oportunidad, una vez que Letta entregue su renuncia al presidente Giorgio Napolitano, un veterano del comunismo que se transformó en el partido de centro izquierda y que, según el procedimiento, le pedirá formar una alianza con mayoría sólida en el Parlamento, que a su vez lo votará en una moción de confianza.

Dudas

Poco antes del desenlace, Giovanni Orsina, experto de la Universidad LUISS de Roma, indicó a AP que “está por verse si el nuevo gobierno será más fuerte y estable que el de Letta”, ya que su victorioso retador acelerará las reformas, pero puede chocar con la oposición frontal de Forza Italia y del alicaído Berlusconi, advirtieron por su lado Chiara Corsa y Loredana Federico, analistas de Unicredit.

Apodado Il rottamatore (El peleonero) por su estilo directo e insistencia en relevar a la “vieja guardia”, Renzi escandalizó a los ortodoxos al invitar a Berlusconi a discutir cambios en la ley electoral, pero él se presenta como un renovador que ofrece “esperanza” al estilo de Tony Blair y Barack Obama, ignorando las criticas sobre la falta de sustancia de sus propuestas, más allá de una corrida a la derecha. “La gente está cansada y desilusionada. Ya no cree y pienso que por eso estoy en la política, porque todavía creo”, expresa.