Opinión

Cambio de tono

   
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Guajardo. (El Financiero)

Para sorpresa de muchos detractores del gobierno federal, quienes consideran que su tono frente a las repetidas amenazas y agravios del presidente Trump ha sido por demás frágil, débil, 'blandengue' en opinión de varios, apareció una sutil pero muy clara declaración del secretario Ildefonso Guajardo: “en cuanto mencionen la imposición de aranceles a productos mexicanos, me levanto de la mesa”.

En medio de la cascada de declaraciones y tuits, afirmaciones irresponsables del propio Trump y de su vocero, el tono de Guajardo sorprendió a más de uno. El gobierno mexicano ha sido extremadamente claro y firme en torno a la construcción del muro –derecho estadounidense– y el financiamiento –nuestro derecho a no aportar un sólo centavo– . Pero cuando el tema llega a lo comercial, a nuestras supuestas ventajas, al déficit para Estados Unidos en la balanza, la actitud de nuestro gobierno ha sido por demás cauta, silenciosa y prudente –en opinión de algunos.

Dicen asesores y especialistas cercanos al equipo de negociación que no tiene mayor sentido abrir una batalla previa sobre conceptos y abstracciones, cuando ni siquiera están especificados los términos de negociación sobre la mesa.

Tal vez tengan razón, pero afirmar con contundencia la posición de México no sólo no nos debilita ni abre de antemano nuestras cartas, sino que en la lógica Trump de la negociación nos fortalece.

“No vamos a ceder, no vamos a permitir aranceles de 20 por ciento a productos mexicanos en la frontera” como se ha sugerido por algún funcionario como el propio vocero de la Casa Blanca.

El secretario de Economía fue enfático, sabedor de la crisis mundial que para Estados Unidos representaría romper criterios de operación regidos por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Este organismo establece que los aranceles que se cobran alcanzan promedios de 3.0 por ciento entre las naciones que acuerdan marcos de negociación comercial. Estados Unidos podría romper esta premisa, violar el acuerdo internacional y enfrentar litigios frente a la OMC.

Tras seis semanas de esta personalidad megalómana, falaz, efectista y carente de cualquier habilidad política, no resultaría extraño pensar que Donald Trump fuera capaz de iniciar una guerra comercial y romper con la OMC.

Ayer confirmaron a Wilbur Ross como secretario de Comercio de Estados Unidos, un empresario con experiencia en México, donde ha invertido, hecho negocios y ganado dinero. A pesar de su edad y de una probable visión conservadora en comercio del siglo XXI, se ve improbable que un perfil de esa naturaleza confrontara un acuerdo esencial para ambos países.

El TLC necesita ser modernizado, actualizado, incorporado a las nuevas tecnologías y prácticas con muchos elementos de avanzada, pero nadie puede decir que no ha sido benéfico para ambos países, excepto ya sabe usted quién.

Por lo pronto se aplaude el cambio de tono del secretario de Economía, quien será muy probablemente el jefe de negociaciones en materia comercial, aunque el liderazgo lo asume el canciller Videgaray.

Twitter: @LKourchenko

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