Opinión

Cambio de énfasis

1
 

 

 [Bloomberg] En el primer trimestre Banxico captó 2,305 mdd, la cifra más baja después de la crisis global.

El Banco de México publicó el jueves de la semana pasada la minuta de la reunión de política monetaria que se llevó a cabo el 29 de enero. Ésta reveló más información de la que se podía extraer del comunicado de política monetaria de aquella fecha. Lo más importante es que hay un cambio de énfasis en el manejo de la política monetaria, pues el Banco Central deja ahora de lado su preocupación por el crecimiento económico y la inflación para concentrarse en la preservación de la estabilidad financiera que se ha visto afectada por la depreciación del tipo de cambio.

El banco considera en su diagnóstico que la depreciación del tipo de cambio de las últimas semanas tiene que ver, en parte, con las preocupaciones sobre las implicaciones en las finanzas públicas y sobre la cuenta corriente de la balanza de pagos de la caída de los precios internacionales del petróleo, misma que podría exacerbarse en un escenario de un probable incremento de las tasas de interés en Estados Unidos, lo cual afectaría la estabilidad financiera interna.

Para evitar que ello suceda el banco recomienda fortalecer el marco macroeconómico, por lo que considera necesario ajustar, en función de los nuevos tiempos, tanto la política fiscal como la monetaria.

Respecto a la política fiscal, como en pocas ocasiones ha sucedido, el banco se mostró crítico sobre el manejo de las finanzas públicas, señalando no sólo que el saldo de los requerimientos financieros del sector público ha aumentado de manera significativa en los últimos años, sino que además dicho nivel “no diferencia claramente de manera favorable a la economía mexicana”. Vale decir que la buena calificación de la deuda soberana mexicana obedece más al descuido de las calificadoras que a la solvencia y a los fundamentos económicos internos.

Para evitar que el déficit fiscal afecte la estabilidad financiera, la mayoría de los funcionarios del Banco Central no sólo consideró importante el ajuste fiscal, sino que incluso aplaudió el anuncio de recortes que hizo la Secretaría de Hacienda, porque contribuye a liberar las presiones sobre las tasas de interés y el tipo de cambio real.

La necesidad de fortalecer el marco macroeconómico obliga a pensar en corregir la postura relajada -en palabras de algunos de los funcionarios- de la política monetaria. Con tal objeto y dependiendo del comportamiento que observe el tipo de cambio, no sería extraño que el Banco Central incremente en primera instancia el monto a subastar de divisas con el objeto de estabilizar la cotización del dólar, para posteriormente empezar a aumentar las tasas de interés de referencia. De acuerdo a lo señalado en la minuta, tales incrementos podrían ser independientes del sendero que asuma la política monetaria estadounidense, toda vez que en última instancia de lo que se trata es de preservar o proteger la estabilidad financiera interna.

En función de lo anterior, se puede señalar que la política económica mexicana ha entrado a una nueva etapa, la cual es la combinación de posturas menos expansivas (o si se quiere, restrictivas con respecto a lo que era a finales del año pasado) tanto de la política fiscal como de la política monetaria. Al día de hoy, si bien la economía está resintiendo el golpe fiscal que implicó el recorte del gasto público, el contenido de la minuta indica que estamos en víspera de observar un golpe monetario, con un probable incremento de la tasa de interés de política.

Si esto fuera así, pasaría a segundo plano las preocupaciones sobre el crecimiento económico en este y el próximo año, por lo que el mercado tendrá que volver a revisar a la baja las cifras proyectadas de crecimiento aún sin haber terminado de asimilar el efecto negativo del recorte del gasto público que hace algunos días anunció la Secretaría de Hacienda.

Uno de los elementos que no deja de preocupar en el diagnóstico del Banco Central es que la debilidad del peso no sólo obedece a los efectos de la caída de los precios del petróleo sobre las finanzas públicas y cuenta corriente mexicanas, sino que en lo fundamental responde a un fenómeno más global, relacionado con el fortalecimiento del dólar. Visto así, el problema no es la debilidad del peso, sino fundamentalmente la fortaleza del dólar. Esto, como podrá suponerse, resta grados de libertad a la política económica mexicana, por lo que tiene que ser suficientemente valorado por las autoridades responsables de ésta.

Dos acotaciones. Las conclusiones que se pueden inferir del comunicado de política montería de la reunión del 29 de enero son diferentes a las que se obtienen de la minuta, lo cual podría ser atribuido a la nueva modalidad para la publicación del comunicado. Como se recordará, a partir de enero de este año el Banco de México empezó a publicar el comunicado inmediatamente después de concluida la reunión, por lo que por la premura del tiempo podría estarse sacrificando la precisión de éste. Será necesario, en este sentido, ir perfeccionándolo de modo de lograr una buena combinación entre la oportunidad y la precisión.

Por otro lado, llama la atención que la mayoría y no todos los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México piense que la depreciación del tipo de cambio tiene que ver en parte con la caída en el precio del petróleo y sus efectos sobre las finanzas públicas; que es necesario fortalecer el marco macroeconómico; y que es importante llevar a cabo un ajuste fiscal. En vista de que es difícil no estar de acuerdo con estas consideraciones, sería bueno saber por qué no las suscribió y qué piensa la minoría.

También te puede interesar:
Estimaciones del crecimiento a la baja
¿Qué pasó con la balanza comercial mexicana?
Debilidad económica