Opinión

Cambio de ánimo

 
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Trabajador de la industria

2016 cerró lleno de pesimismo y malas perspectivas para la economía mexicana. Los primeros meses de este año ese ánimo continuó. El continuo discurso negativo del entonces candidato republicano auguraba un panorama oscuro para nuestro país. Se anunciaban propuestas que incidirían gravemente sobre los migrantes, las remesas y el comercio. La situación interna de México no era, ni es actualmente, la óptima para resistir esos embates. Las cuentas públicas cada vez más presionadas, una moneda depreciada y el cambio en la dinámica inflacionaria no ayudaban a aclarar el panorama.

Es todavía muy pronto en el año, apenas terminó el primer trimestre. Pero a raíz de los datos que se han publicado en fechas recientes, se percibe un cambio de ánimo sobre las perspectivas para la economía mexicana.

La semana pasada se publicó el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que nos da una visión de corto plazo sobre el sector real de la economía. El IGAE de enero creció 0.3 por ciento respecto al de diciembre. Parece un incremento pequeño, pero la comparación anual muestra un crecimiento real de 2.5 por ciento.

Ayer, el Inegi publicó el Sistema de Indicadores Cíclicos de enero de 2017, que incluye al Indicador Coincidente y al Adelantado. La forma sencilla de explicar estos indicadores es referenciándolos a sus tendencias de largo plazo. Así, el sistema de indicadores coincidentes aumentó 0.05 puntos respecto a su tendencia y se ubica en 100.1. Este incremento se suma a los de ya varios meses, lo cual sitúa a la economía mexicana en una etapa de expansión. El sistema de indicadores adelantados de febrero de 2017 se ubicó ligeramente por debajo de su tendencia de largo plazo, descendió 0.13 puntos respecto al mes anterior.

La tasa de desocupación se encuentra en niveles no vistos hace años. 3.54 por ciento de la Población Económicamente Activa está desocupada, esto equivale a menos de dos millones de desocupados en el país. Sin embargo, esa tasa incluye tanto al empleo formal como al informal, así que tenemos que analizar también la creación de empleo formal mediante el número de empleos formales registrados en el IMSS.

En esta administración se han creado dos millones 559 mil 35 empleos formales entre diciembre de 2012 y febrero de 2017. El país tendría que crear alrededor de 1.2 millones de empleos formales al año, así que ese dato, si bien es el mejor en épocas recientes, no es suficiente para dotar de empleo formal a la población que se incorpora al mercado laboral ni para disminuir la ocupación informal.

Habrá críticas a este dato. No podemos hablar de plazas nuevas, quizás algunas son únicamente formalización de plazas que ya existían en el ámbito informal. De cualquier manera, es una buena noticia. El empleo formal otorga prestaciones de ley a los trabajadores y es más productivo que el empleo informal.

La masa salarial, conformada por el número de trabajadores y los salarios que reciben, ha crecido en los últimos años, lo que ha permitido avances importantes en el consumo. Quizás este indicador ya empezó a detenerse, pero sin duda ha movido a la economía mexicana en meses recientes.

Estos datos positivos, aunados a una relativa calma en el entorno externo, están cambiando el ánimo. Los problemas internos siguen ahí, no han desaparecido, pero incluso algunos han logrado mejorías.

Seguimos con finanzas públicas presionadas, aunque la entrega del remanente de operación de Banco de México a la Secretaría de Hacienda, por más de 321 mil 653 millones de pesos, les da un respiro muy necesario. La inflación rebasó 5.0 por ciento, pero todo parece indicar que el año que viene se regresará al rango establecido por el Banco Central.

A pesar de que la incertidumbre sobre la política comercial que seguirá Estados Unidos se mantiene, empezamos a ver indicios de que quizá los ajustes al Tratado de Libre Comercio sean menores a los que pensábamos hace unos meses. Empezamos ya a ver en operación el sistema de pesos y contrapesos en el gobierno de Estados Unidos, lo que nos permite darnos una idea de la factibilidad de las propuestas del presidente y su equipo.

En respuesta a esto y a las medidas implementadas por Banco de México hay menos volatilidad en el tipo de cambio, lo que le transmite cierta tranquilidad a los consumidores y a los inversionistas.

Las aguas se están calmando y hay señales de que el año pueda tener un mejor desempeño económico de lo que se había pensado inicialmente. Me gusta el cambio de ánimo, pero incluso en este moderado optimismo hay que llamar a la cautela. Los temas estructurales siguen ahí. Hay que resolverlos. No hay que echar las campanas al vuelo.

La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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