Opinión

Cambia Escenario en Patentes Farmacéuticas

La fisonomía de los litigios de patentes entre empresas farmacéuticas ha mutado, de su versión inicial en que la empresa titular de la patente se enfrentaba a los fabricantes de genéricos tratando de impedir o retrasar su ingreso al mercado, a un nuevo escenario en el que las confrontaciones se gestan entre empresas poseedoras de derechos de patente sobre fórmulas competidoras.

El cambio es consecuencia directa de la modificación sustancial en la orientación de los esfuerzos de investigación de nuevos medicamentos, que ha pasado de una época en la que fueron desarrolladas múltiples moléculas que impulsaron la llegada de las medicinas más vendidas en la historia –y que tuvo sus mejores años en las dos décadas finales del siglo pasado-, a esta nueva etapa en la que las posibilidades se han centrado en las combinaciones de sustancias conocidas.

Dada la reducción de costos que supone la opción de combinar fármacos existentes en el mercado para lograr efectos terapéuticos fusionados, muchos nuevos competidores se han sumado al intento de alcanzar medicaciones novedosas que son también susceptibles de patentamiento. Con ello, la convergencia de solicitudes de diversos laboratorios que reclaman la misma formulación, está siendo una constante en las oficinas de patentes del mundo, que empiezan a derivar hacia litigios “de escritorio”.

Un ejemplo plausible de esta nueva tendencia se encuentra en el mercado de medicamentos para tratar la hepatitis C, que según estimaciones podría representar a nivel mundial un monto de $20,000 millones de dólares por año en ventas. De hecho, el lanzamiento de Sovaldi, por parte de Gilead Sciences, representa la punta de lanza de una batalla multimillonaria por la posesión del mercado a través del control de la patente. Sólo en el primer trimestre de este año, el nuevo medicamento facturó la sorprendente cifra de $5,000 millones de dólares, convirtiéndose en una cifra record en el lanzamiento de una medicina en la historia de esta industria.

Tanto Roche como Merck, dos de las grandes “de siempre”, iniciaron de inmediato disputas judiciales para buscar su tajada en la gráfica, alegando violaciones a patentes previas. Abbott, cuarto en discordia, alega ser el innovador de formas de uso de substancias de Gilead que no habrían sido combinadas en esa forma previamente, lo que le concede el mérito de ser el innovador y, en consecuencia, aspirante a los derechos de la patente.

Los cambios que se observan en estos lucrativos mercados internacionales no deben pasar inadvertidos para los laboratorios nacionales, que de una posición tradicional como espectadores pueden pasar a la de protagonistas, al haberse vuelto más accesible en inversión y tiempo el nuevo conocimiento para la obtención de patentes en el sector. Mientras tanto, México tiene decisiones trascendentales por tomar en esta materia, de cara a las negociaciones del TPP. Es tiempo de resolver ecuaciones.

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