Opinión

Calma

1
  

  

Petroleo

Esta semana inició con algo más de tranquilidad. Por un lado, el mercado petrolero parece que ha tocado su piso, por el otro, México tomó decisiones importantes que parecen haber sido bien recibidas por los mercados.

En el asunto del petróleo, el anuncio de un acuerdo entre Arabia Saudita y Rusia, junto con algunos otros productores menores, no es del todo creíble, pero muestra que esos dos países, junto con Estados Unidos los mayores productores del mundo, no pueden aguantar el precio actual. Y en Estados Unidos, los productores de shale oil tampoco. En Arabia y Rusia el gobierno decide cuánto se produce y cómo se vende, en Estados Unidos son empresas, pero en ambos casos el precio los ha doblado. Según la interpretación más popular, Arabia mantuvo el precio bajo para quebrar a los productores de petróleo no convencional en Estados Unidos (el ya mencionado shale oil), pero no lo logró. Varias empresas sí han quebrado, otras tienen muchos problemas con sus deudas, pero la producción no se reduce. Y Arabia sí ya siente el costo de vender el petróleo barato. No porque le cueste mucho sacarlo, sino porque todo su gobierno depende de él. Algo similar ocurre en Rusia, que ahora está ya en un nivel de ingreso similar al de México, y con ello quiere seguir siendo potencia, invadiendo Ucrania, promoviendo guerras civiles en otras partes, y vigilando Azerbaiján y Kazajstán, sus fronteras en el sur.

Así que no parece que el petróleo pueda venderse por debajo de 30 dólares el barril por mucho tiempo. No es raro, es más o menos el precio bajo que ha tenido el petróleo desde 1970, corrigiendo por inflación. Pero tampoco parece que pueda subir mucho, porque todos tienen exceso de producción, y la demanda no sólo no crece, sino que se reduce en muchos países industrializados, que son grandes consumidores. El crecimiento acelerado de China, un país muy ineficiente, en las últimas dos décadas, hizo pensar que habría gran demanda de combustibles, pero no es así. Y no lo será en el horizonte previsible.

Por eso el anuncio del gobierno mexicano fue importante. Porque se tomó una medida monetaria más dura que las subastas (la elevación de la tasa de interés), pero acompañada de un ajuste en el presupuesto, específicamente en Pemex. No es sólo que el gobierno mexicano deba independizarse de los ingresos petroleros (que ya son moderados, 15 por ciento del total), sino que Pemex debe prepararse para una época, muy larga, de vacas flacas.

La combinación de esos dos hechos, el piso en el mercado internacional de crudo y las decisiones del gobierno, han reducido el precio del dólar en un peso en menos de una semana. No es poca cosa. Si esta reducción recibiera la misma atención que tuvo el ascenso, estaríamos viendo ahora la locura del optimismo. Pero claro que no es así, ni debe serlo. De hecho, sería muy malo pensar que esa tendencia de apreciación de 1.0 por ciento diario del peso va a durar varias semanas, o que ya se terminó la época de la volatilidad. No es para tanto, pero sí es importante observar que parece que estamos llegando a un momento de calma.

De una vez es conveniente avisar que esa calma puede desaparecer abruptamente, si China termina de aceptar el derrumbe de su modelo y asume el costo de las deudas internas. O si se hacen bolas los británicos y los europeos. O algunos otros eventos menos probables pero también preocupantes, más asociados a lo militar. Mientras eso ocurre (si es que ocurre), estaremos en calma, con un peso apreciándose. Disfrute.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Se va limpiando
Se fue Francisco
Un anuncio dentro de otro anuncio