Opinión

Callan los parlantes

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Coreas. (AP)

La guerra entre las dos Coreas (1950-1953) que dividió al país y al pueblo en dos, no concluyó con la firma de un acuerdo de paz. La conclusión de un conflicto especialmente sangriento en el que las potencias de la entonces Guerra Fría (Unión Soviética y Estados Unidos) ponían en práctica el alcance de su influencia, poder, armamentismo e ideología, concluyó con un armisticio. Es decir, un alto al fuego, pero técnicamente en términos de derecho internacional, Corea del Norte y Corea del Sur siguen en guerra.

A lo largo de las últimas décadas ha habido momentos de especial tensión cuando el gobierno de Corea del Norte lanza alguna de sus amenazas y realiza sus pruebas navales o de armamento, que elevan las alertas en Corea del Sur.

El más grave incidente de la última década tuvo lugar en 2004, cuando fue hundida una embarcación sudcoreana con más de 100 tripulantes a bordo. Después todo volvió a la “tensa calma” que define las complejas relaciones entre ambos países.

Hasta la semana pasada, en que el estallido de una mina cerca de una unidad militar de Corea del Sur encendió las alertas y con ellas “los parlantes”.

Desde hace más de 40 años el gobierno democrático de Corea del Sur decidió instalar en la zona fronteriza, que después se convirtió en terreno neutral libre de armas, la “zona desmilitarizada”, equipos de reproducción de audio a gran escala. Se trata de torres de tres y hasta cinco metros de altura con enormes megáfonos instalados en serie, que transmiten mensajes políticos a la población de Corea del Norte. A lo largo de la línea fronteriza estos equipos funcionaron por años, transmitiendo información acerca de la libertad, la democracia, los derechos civiles, la libertad de expresión e incluso la invitación abierta a militares del norte a desertar y cruzar la línea para ser recibidos por “sus hermanos” del sur.

Por décadas los ingenieros norcoreanos intentaron silenciar los parlantes. Señales de disonancia, transmisión de alta frecuencia y docenas de alternativas “hertzianas” para bloquear o por lo menos distorsionar el audio propagandístico del sur. Nada, el sistema era tan básico, altoparlantes de gran tamaño conectados en serie, que nunca pudieron impedir su funcionamiento.

Con el inicio de los primeros encuentros y diálogos de entendimiento entre las dos Coreas los parlantes callaron por primera vez en los años noventa y se mantuvieron en silencio por más de diez años. Con el hundimiento del buque sudcoreano, nuevas baterías de parlantes fueron instaladas a lo largo de la línea fronteriza en 2004.

Volvieron a ser apagados en 2009, como resultado de nuevos encuentros de acercamiento y negociación, que terminaron abruptamente hace unos días, cuando estalló la mina cerca de la instalación militar sudcoreana. Kim Jong-un, el líder comunista de Corea del Norte, declaró un semiestado de guerra y alertó a todas las unidades, mientras que los vecinos del sur ordenaron alerta máxima a sus tropas, listas para el combate.

Cada vez que un incidente fronterizo provoca luces de emergencia, los parlantes son encendidos con la consiguiente transmisión propagandística y “libertaria” que el sur, asegura, envía a sus vecinos para que se “quiten la venda de los ojos”.

Este lunes, delegaciones de ambos gobiernos se encontraron para buscar soluciones que ayuden a distender la relación y evitar un enfrentamiento. El primer resultado positivo consiste en que los parlantes callan, suspenden su letanía y el clima de tensión disminuye.
Kim Jong-un ordenó hace aproximadamente un mes el fusilamiento de 70 mandos militares, entre ellos el comandante en jefe, por supuesta ineficiencia y torpeza. Corre el rumor, no comprobado, de que uno de ellos fue fusilado por quedarse dormido durante un discurso del líder máximo.

Estados Unidos sabe bien de la inestabilidad de este joven líder, que heredó el poder máximo de su padre Kim Jong-il.

Por lo pronto la tensión ha disminuido con el consiguiente inicio de una nueva ronda de negociaciones. Coreanos del norte y del sur desean fervorosamente que los parlantes permanezcan en silencio.

Twitter: @LKourchenko

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