Opinión

Calificación de Moody’s e inversión

La semana pasada la agencia calificadora de deuda Moody’s aumentó la calificación de bonos soberanos del gobierno de México de Baa1 a A3 con una “perspectiva estable”, lo que significa que dicha calificación no registraría cambios importantes en los próximos dos a tres años. Esa decisión se sustentó en las reformas estructurales que se aprobaron el año pasado y en su impacto para “incrementar el crecimiento potencial del país”, además de “reforzar la posición fiscal del gobierno en el mediano plazo”.

El incremento de la calificación de Moody’s se da en un contexto en el que la evolución de la economía de otros países no muestra signos favorables para mejorar su posición crediticia global y en el que los inversionistas financieros y las grandes empresas requieren opciones y “orientaciones” para canalizar sus inversiones: en Estados Unidos la última información disponible puso en duda las perspectivas de crecimiento de la economía en 2014; Europa, con excepción de Alemania, no muestra signos de una recuperación económica consistente; en Asia, en particular China, continúa la reducción de las tasas de crecimiento económico; y, en América Latina que es especialmente relevante para México, Brasil continúa con severos problemas fiscales y de competitividad de sus exportaciones y Argentina en una profundización de su crisis. Con ello, junto a Chile, México se ubica como un destino atractivo para las inversiones en el continente. Las calificadoras tienen que dar “buenas noticias” en algún lado. Ese es su negocio.

Si bien no hay duda de que las reformas estructurales establecen un primer paso para retomar una trayectoria sostenida de crecimiento para México, el reto consiste en que dichas reformas se traduzcan en una mayor inversión productiva –no de cartera– que, a su vez, impulse el crecimiento y la creación de empleos.

En los últimos años el comportamiento de la inversión productiva ha sido claramente insuficiente para generar tasas de crecimiento, acordes con las necesidades de desarrollo del país. Los niveles absolutos de la inversión extranjera directa (IED) se mantuvieron prácticamente constantes entre 2001-2006 y 2007-2012, en torno a 17-18 mil millones de dólares por año; si en 2013 se excluye la venta de Grupo Modelo, dicha inversión fue inferior a la registrada en los 12 años anteriores (15 mil millones de dólares). A ello se suma que más de 40 por ciento de la IED correspondió a reinversiones y a operaciones con las matrices (intercompañías), que no necesariamente significaron ampliaciones de capacidad instalada en nuevos activos.

Por otra parte, en 2013 el flujo de inversión, aproximado por la formación bruta de capital fijo, en 2013 aumentó 5.5 por ciento con respecto al promedio anual de 2007-2012 y desde 2000 ha mostrado una elevada volatilidad, con tasas de crecimiento entre –9.3 por ciento en 2009 y 8.7 por ciento en 2006. En buena medida, eso explica los pobres resultados en materia de crecimiento económico en los últimos 23 años.

De acuerdo con estimaciones de GEA Grupo de Economistas y Asociados, de 1995 a 2013 el acervo de capital (neto de depreciación) de la economía mexicana sólo ha crecido 3.8 por ciento por año (3.1 por ciento el componente nacional y 8.3 por ciento el importado), cifras claramente insuficientes para que el PIB aumente a tasas superiores a 5 por ciento por año.

En resumen, a pesar de las buenas perspectivas de crecimiento económico que potencialmente podrían derivarse de las reforma estructurales, si éstas no se traducen en flujos de inversión productiva –no sólo financiera— que permitan reconstituir a mayor velocidad los acervos de capital, dicho crecimiento no se materializará a las tasas deseables. Además, sería esencial disponer de mejor información sobre las características y evolución de la inversión nacional y extranjera, no sólo para analizar su comportamiento e incidencia en la expansión de la economía, sino diseñar políticas públicas incluyendo las fiscales que la impulsen. El INEGI, Banxico y la SHCP tienen mucho que hacer en esta materia.