Opinión

Calendario Azteca

 
1
 

 

Gamés.

Como diría el clásico: no tenemos en México un paisaje de égloga, si movemos el telón que recata (del verbo recatar) el escenario, lo que se otea es una estampa desoladora de malos humores (lo que se llama prosa poética), clima preelectoral, casos alarmantes de corrupción e impunidad. Con los ojos ávidos y asombrados, Gil mira por encima del anfractuoso circo de la política nacional. Resulta que en Estados Unidos trapean los suelos con la reputación mexicana. Gil lo leyó en su periódico Reforma y en una nota de César Martínez.

En el estudio RepTrack realizado por el Instituto de Reputación que analiza la percepción que 52 países del mundo tienen entre los habitantes del G8 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos), México es un desastre de percepción, en especial en Estados Unidos. El país ocupa el lugar 37, 13 puestos por debajo del promedio. La mejor reputación: Canadá.

ASÍ NOS VEN
Según Fernando Prado, socio director del Instituto de Reputación para Latinoamérica y la península Ibérica, en Europa destacan los atributos de México: la amabilidad de su gente, su espectacular entorno natural, la diversidad cultural, pero eso no ocurre en América: “Estados Unidos es el país donde México tiene sus peores índices de reputación”.

Luego entonces, cavila Gamés, el discurso de Trump no es una ocurrencia ni solamente la locura fascista de un empresario metido a la política. Si están sentados, párense; si están parados, siéntense: la sociedad del país de nuestro principal socio comercial tiene una pésima opinión de México, su gobierno y sus habitantes. Un lamento desgarrador rasgó el silencio del amplísimo estudio: Ay, mis hijos de pésima reputación.

Dice Fernando Prado: “México es el prototipo de país donde hay una percepción muy negativa en ética y transparencia, es decir: corrupción; una percepción muy negativa en seguridad, es decir: violencia; y una percepción muy negativa en desarrollo tecnológico”. Gilga caminó sobre la duela de cedro blanco como si tuviera 96 años, triste, ojeroso, cansado y sin ilusiones. Los estadounidenses se han persuadido de que somos corruptos, violentos, informales, incapaces, mentirosos. No somos nada.

OFRENDA
Gamés se ha devanado los sesos pensando en alguna solución que pudiera revertir nuestra fama de peltre allá en el 'gabacho'. Esa sombra de desabrimientos y maldades podría desvanecerse si les revelamos la receta secreta del mole de guajolote, ¿cómo la ven? Sin albur culinario.

O bien esto otro: un grupo amplio de miles de connacionales se disfrazan de aztecas y bailan danzas mexicas ritmadas por la chirimia y el teponaxtle bajo penachos multicolores en la frontera con Estados Unidos. A ellos les gusta nuestro folclor y eso les parecerá un gesto de buena voluntad.

Piensen esto: ¿y si en un acto sin precedente en la historia nacional le regalamos al vecino del norte la Coyolxauhqui y el Calendario Azteca?

Se sabe que a los gringos les encantan las piedras y más si tienen explicación: este disco monolítico contiene inscripciones alusivas a la cosmogonía mexicana. Vean ustedes, aquí, a un lado de la carota, ya se podía ver que el mexicano sería corruptón.

Acá, en la parte superior, hay una inscripción que han logrado traducir los arqueólogos: “¿Cómo nos arreglamos?”. De este lado, amigous, hay una enigmática inscripción del periodo postclásico mesoamericano: “No me doy por mal servido”.

Miren ustedes, gabachos, dentro de este monolito no sólo están descritos los movimientos de los astros y algunos ciclos, sino los sexenios y la corrupción que hubo en ellos; estos que sobresalen son los sexenios de Echeverría y de López Portillo. Los meses duraban 20 días, los años 18 meses. Esta misteriosa cifra revela el porcentaje bajo cuerda que en el futuro muy futuro cobrarían los funcionarios por diversas obras públicas.

Entre más lo piensa Gamés más se convence de que obsequiar la Piedra del Sol a Estados Unidos mejoraría nuestra mala fama. Si le explicas a los gringos las cuatro eras, adorarían a los mexicanos. Cuatro Jaguar, cuatro Viento, cuatro Lluvia, cuatro Agua, los cuatro cuadrados que rodean a Tonatiuh y que representan los cuatros soles que antecedieron al Quinto Sol, época en la cual aparece, muy pequeñito atrás de unas grecas, Virgilio Andrade, enérgico y rizado, en un combate no de flores sino contra la corrupción. Escrito lo cual: Calendario Azteca, adiós.

La máxima de Hesiodo espetó en el ático de las frases célebres: Una mala reputación es una carga, ligera de levantar, pesada de llevar, difícil de descargar.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
Tercer día: aire sucio
Usted no circula
La mayoría