Opinión

Café: motor de desarrollo en Guerrero

 
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Sabas Aburto ha sido productor de café por más de 45 años. Vive en Iliatenco, Guerrero, con su esposa, su madre, 7 hijas y un hijo. Su oficio viene por herencia paterna, ya que su abuelo y su padre se dedicaban al cultivo y producción de café.

La historia de cómo ha sido afectada la producción de este grano en los últimos años, se ha visto reflejada en las vidas de don Sabas y las de sus familiares.

Entre 2006 y 2010, la producción de café –sustento directo de más de 22 mil familias guerrerenses- se vio perjudicada por la presencia de la Broca del café, plaga que afecta a la planta en su crecimiento y calidad.

Durante 2010, la producción cafetera alcanzó un mínimo de 38 mil 214 toneladas anuales, 55 por ciento menor a las 69 mil toneladas cosechadas en el año 2000.

Aunque entre 2010 y 2014 la cosecha logró aumentar 28 por ciento, la producción de 2014 fue 28.5 por ciento menor a la del año 2000.

Posteriormente, la producción del grano se ha visto lastimada por la presencia del hongo de la Roya.

En septiembre de 2013, las lluvias ocasionadas por la confluencia del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel generaron una gran humedad residual en los cafetos, estimulando el desarrollo de brotes vegetativos como el de la Roya.

Este hongo provoca la caída prematura de las hojas del café, propiciando el debilitamiento de árboles y en los peores casos, propiciando su muerte. Por lo tanto, los productores no pueden tratar la enfermedad sino cortar las plantas afectadas, para luego esperar hasta 3 años a que las hojas vuelvan a crecer.

A pesar de que el precio internacional de café aumentó en promedio 260 por ciento entre 2004 y 2014, al pasar de 603 dólares por tonelada a 2 mil 175 dólares por tonelada (como consecuencia de una caída en la oferta atribuible en buena medida a las plagas y el aumento en la demanda regional y mundial), muchos productores guerrerenses no han podido beneficiarse de mayores márgenes de ganancia, e incluso han sido orillados a emigrar o a dedicarse a otras actividades – legales o ilegales – para intentar suplir los ingresos perdidos.

Historias como las de Sabas Aburto se ven cotidianamente en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Son estas historias y rostros los que nos motivan y obligan a cambiar las condiciones de fondo.

En Guerrero hay más de 20 mil productores de café y más de 900 mil personas involucradas en esta actividad, desde la producción primaria hasta la comercialización del producto, principalmente en las regiones de la Costa Grande, Costa Chica, Centro y Montaña del estado.

Además, los 15 municipios cafetaleros concentran más de 182 mil personas en situación de pobreza moderada y 161 mil personas en situación de pobreza extrema.

En este contexto, el secretario José Antonio Meade acudió el día de ayer a San Luis Acatlán, Guerrero, junto con el gobernador del estado, Héctor Astudillo, para entregar un apoyo especial del Programa de Empleo Temporal para la industria cafetalera en Guerrero, que beneficiará a mil 500 productores.

Esta aportación, por un monto de 10 millones de pesos, permitirá a los trabajadores en esta actividad contar con mayores recursos para la poda, recuperación y renovación de siembra de la planta del café que ha sido afectada por la propagación del hongo de la Roya.

Sin embargo, este esfuerzo no podía quedarse únicamente en un apoyo de coyuntura, sino que se debía estar acompañado de una visión de sustentabilidad y corresponsabilidad.

Por ello, la Sedesol también formalizó una alianza con Nestlé, empresa que ha invertido permanentemente en el estado, para fortalecer la capacitación técnica y comercial de los cafeticultores, favoreciendo así su inserción en cadenas regionales, nacionales e internacionales de valor que permitan que en mediano y largo plazo existan mejores condiciones de vida para la población, además de acercar a los productores y sus familias a derechos sociales básicos como alimentación, salud, educación, seguridad social y vivienda.

Con la contribución de diversas instituciones del Gobierno Federal y local y de la mano de los trabajadores y del sector privado, se desarrollará un modelo integral de impulso al café y a sus productores. Es sólo de esta manera –si todos ponemos nuestro granito de café- como podremos devolver a Guerrero su posición como un gran estado productor y exportador de este grano.

La autora es subsecretaria de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional, Secretaría de Desarrollo Social.

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