Opinión

¿Cadena de televisión diferente?

 
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La Reina del Sur. (Wikipedia)

Si bien es cierto que la reforma en telecomunicaciones ha traído, entre otras cosas, rebajas en las tarifas telefónicas y de Internet, esto no es tan claro en cuanto al pregonado nuevo contenido de las emisiones; hablo concretamente de la Cadena 3. Repasar la programación que ofrecen es encontrar contenidos semejantes a los que nos han recetado las televisoras tradicionales y también los múltiples canales de televisión de paga cuyos suscriptores ya están, según los últimos datos, entre el 49 por ciento de la población.

Veamos qué ofrecen estos medios cuya singularidad en los últimos años, está en producir series y telenovelas que giran alrededor del crimen organizado. Sucintamente comencemos con “Pablo Escobar, El Patrón del Mal”. Esta emisión es una exaltación de lo que hoy es una figura legendaria del narco colombiano. Si hubo un capo poderoso que durante años dominó la escena política en aquel país fue él, quien sometió a todo tipo de autoridades llegando a rodear con tanquetas al Congreso, tomar rehenes e incluso asesinar a dos candidatos a la presidencia. Su hijo se ha encargado de recorrer algunos países para mostrar cómo él, su madre y la familia sufrieron al estar al tanto de todo sin poder hacer nada.

“La Reina del Sur”, es toda una epopeya estelarizada por la controvertida amiga del Chapo Guzmán, la señora Kate del Castillo, Iván Sánchez y Humberto Zurita. El panorama nos regala mentadas de madre, torturas y balazos para decirnos que las drogas son un maná al alcance de los más rudos que serán premiados con fortunas colosales.

“La Viuda Negra” es la vida de la colombiana que en los años setenta, llega incluso a sacrificar a su hijo a cambio (con dolor claro está) del poder que ella reconoce, pertenece al pueblo marginado de todo tipo de oportunidades. Lo escenifica Ana Serradilla, Eileen Moreno y Julián Román, que debieron filmar los mismos en Nueva York que en Medellín, Bogotá y Miami.

“La Querida del Centauro” es la historia de Yolanda, una atractiva reclusa que estando en presidio, se convierte en la favorita de uno de los más grandes narcotraficantes Benedictino García, alias El Centauro, quien de la pantalla hará un batidillo de sangre, extorsión y muerte.

“Carlos” nos narra la heroica vida de Carlos Ilich Ramírez el militante venezolano que por ideales muy cercanos al comunismo y otras derivaciones ideológicas que él mismo no sabe explicar, se dedica a realizar actos terroristas y asesinar presuntos líderes del capitalismo burgués.

“Señora Acero”, le matan a su marido, un delincuente central en el tráfico de estupefacientes y ella, triste y desamparada, jura vengarlo. Para hacerlo, se valdrá de cuanta imaginaria venganza le venga a la cabeza y a los riñones. Obviamente las escenas de apuñalados y fritos en aceite será lo común.

“El Señor de los Cielos” es quizás el más acabado ejercicio de exaltación al que un narco hubiera podido aspirar. Ya sea rapado o con abundante cabellera, la serie nos regala a un adonis que asesina por placer o por “justa venganza a quienes lo han traicionado”. Lo rodea un ejército de matones quienes tienen preparado lo mismo aviones que submarinos para llevar su mercancía de Colombia, Venezuela o México a EU. El lenguaje empleado seguramente avergüenza al más pintado de los patibularios y sus excrecencias, lo mismo que las prostitutas se repiten sin cesar. El héroe de los narcotraficantes tiene dominadas a todas las autoridades y oficiales del Ejército amedrentado al mismo presidente de la República Mexicana a quien le regala fortunas, mujeres o palacetes.

Los horarios en que esta serie puede ser sintonizada lo mismo son a las 22 horas que a la una de la tarde.

Bien, la nueva cadena debuta con dos telenovelas estelares: “Vuelve temprano” y “Dos lunas”. Ambas tienen innegables tintes de violencia diversa manifestada en diversos momentos y, por si hiciera falta, ya anuncian la serie “El Capo”. Faltaría analizar, aunque sea brevemente el resto de esa programación. Por hoy constatamos en palabras de Giovanni Sartori que “ese tipo de televisión erosiona el aparato cognoscitivo; lo degrada, lo despolitiza y lo prepara para imitar lo que acaba de ver”.

Twitter:@RaulCremoux

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