Opinión

Cada tema con su loco

 
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Felipe Ehrenberg.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en el arte comprometido, ése que despierta las conciencias adormecidas por los venenos de la mediatización reaccionaria. Estos pensamientos sumieron a Gamés en un sueño profundo. Al despertar, Gilga pensó que había muerto y tardó largos segundos en comprender que seguía con vida. Así se enteró de que Felipe Ehrenberg inauguró en Machado Arte Espacio, la exposición De tanto árbol ya no vemos el bosque; la expo lleva un subtítulo: Obra inédita post-Ayotzinapa.

Si Gil entendió, se trata de una colección de estampas digitales de la violencia en México. Noticia: Ehrenberg es “neólogo”. Corriendo al tumbaburros: “persona que emplea neologismos”. Qué diera Gilga por ser neólogo; jamás, si con trabajos se las arregla con viejas palabras conocidas, imaginen la lectora y el lector vocablos nuevos en voz de Gilga, ni de broma. Pero nos hemos desviado. Volvamos a la exposición de Felipe.

Entrevistado por su periódico La Jornada, Ehrenberg mira a su alrededor y dice: “Mexicanos mueren a manos de mexicanos: una guerra civil. Desde donde lo veo, todos están de un solo lado, ya sean sicarios, soldados o políticos (…). Si no lo dicen los medios, si unos dicen mentiras y otros también, el arte puede tal vez hablar de verdades”. Eso de que todos estén del mismo lado pone muy nervioso a Gamés: sicarios, soldados y políticos no son, todavía, la misma cosa.

Nueva exposición
“Lo que propongo es que el crimen se organizó para tomar las riendas del poder y usar todos los recursos que tienen, que son las fuerzas armadas, los medios de difusión masiva, los tienen de su lado. Del otro lado todavía no adquiere sustancia una defensa organizada”. A veces Gil piensa que ha perdido la razón y que ha creado un mundo alucinante en el cual un señor dice que el crimen dispone de “las fuerzas armadas y de los medios masivos”. ¿No es un poco demasiado?

Gamés se propone realizar una exposición a la que titulará parafraseando a Ehrenberg: “De tanto manicomio ya no vemos al loco”. En esta muestra del arte de Gil, el público encontrará una ventana al mundo de la locura, un lugar donde se publican, dicen, pintan, esculpen cualquier cantidad de dislates, entre más desatinados, más exitosos. El crimen lo compró todo, inclusive un refrigerador para poner a enfriar la champaña de la ingenuidad y la fanfarronería, par de ases de la vida mexicana.

Más pobres
En otro orden de asuntos. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval por sus siglas en español) había dado a conocer números tremendos sobre pobreza en México; Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Coneval dijo, apoyado en cifras del Consejo, que la pobreza aumentará este año en el país, que en la última medición había en México 53.3 millones de pobres de los cuales 11.5 viven en la pobreza extrema. Todo esto resonaba en la vida pública cuando la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, dijo que en México “el ingreso de los más pobres ha aumentado”. Caracho: c’est inutile. No entienden ni jota. Al parecer algunos secretarios o secretarias de Estado, como Robles, tienen las mismas aptitudes que Gil para llevar adelante programas de gobierno; es decir, ninguna.

Los pobres seguirán pobres y muchos otros atravesarán la sombra de la pobreza para quedarse a vivir en esa penumbra. Gil no quiere ponerse roñoso, pero resulta que la economía nacional crece con una mediocridad de pasmo, la pobreza no sólo no disminuye sino que aumenta y los precios han aumentado. Caracho, Gilga va acabar hablando como Liópez: “se logdije, que nos iban a llevar al degpeñadero”. Es que de veras. Al parecer es muy normal que un dólar cueste 16 pesos con 50 centavos; con la pena, Gil no tiene los conocimientos, pero sí la edad para saber que jamás un encarecimiento rápido y sin regreso del peso ante el dólar será normal, es decir inofensivo.

Hernández Licona dijo esto: “la sugerencia que le podemos hacer a Hacienda y al gobierno federal es que en materia local tengan un objetivo claro y de preferencia medible”. Se oyó un lamento en el amplísimo estudio: Ay, mis hijoos neoliberales.

La máxima de George Orwell espetó en el ático de las frases célebres: “Lo característico de la vida actual no son la inseguridad y la crueldad, sino el desasosiego y la pobreza”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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