Opinión

Cabilderos al grito de guerra


 
Qué penosas calumnias se han difundido recientemente contra las firmas de cabildeo, haciéndolas ver cual si fueran institutos del soborno para que diputados y senadores aprueben ciertas leyes o limiten gravámenes ahora que se han discutido los nuevos ordenamientos fiscales.
 
No dudo que haya corruptos en el gremio, pero de ahí a embarrar a firmas de alta reputación por el hecho de que algún cabildero patito haya incurrido en alguna falla ética, hay un trecho enorme. No es justo entonces que firmas honestas y profesionales como PwC, Safie Consultores, el Grupo Estrategia Política, Política Pública y Asesoría Legislativa, o Estrategia Total, estén en el ojo del huracán por el hecho de defender los intereses de sus clientes frente al Congreso.
 
Con orgullo me dijo un cabildero ayer que en los 13 años que lleva en el mercado: “nunca he dado una dádiva”. El problema, según estas firmas, es que siguen existiendo muchas personas que se dedican al cabildeo, pero no son parte de la Asociación Nacional de Profesionales del Cabildeo (Procab), lo que arroja que no suscriban las estrictas reglas a las que sus socios sí se someten. Además, muchas veces son “los diputados o los senadores quienes solicitan” las dádivas.
 
A raíz del cabildeo por la reforma fiscal los diputados modificaron su reglamento interno para prohibir que individuos relacionados familiarmente hasta en cuarto grado consanguíneo con servidores públicos puedan operar servicios de cabildeo. Es una aberración. Los cabilderos se preguntan cómo es posible que un reglamento interno pretenda regular la actividad de un tercero a la que la Cámara de Diputados ni siquiera le paga, violando además, en esa pretensión, el ordenamiento constitucional que garantiza que cada mexicano se pueda dedicar profesionalmente a lo que le plazca.
 
Existe la pretensión del senador del PRD Armando Ríos de ponerse estricto y emular en el Senado lo que hicieron los diputados. Ojalá desista, porque el efecto inmediato de acorralar a las firmas profesionales de cabildeo es que pulularán las informales, que operarán fuera de la ley y sí dan dádivas. Que castiguen, eso sí, a quienes trabajan en el Poder Legislativo y piden dinero para votar ciertas leyes.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota