Opinión

CR7, el derrumbe

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil vio la aparición del tren alemán en la copa del mundo. Arrolló a una carreta portuguesa que llevaba encima a dos lesionados, un expulsado y un gran jugador desesperado que se peinaba obsesivamente frente al espejo del vestidor con los ojos llenos de lágrimas. La carreta que Portugal llevó a Brasil exhibió en el primer juego del torneo su desorden y su desgracia. Parecía un vehículo moderno formado por jugadores como Pepe, Coentrao, André Almeida, Joao Moutinho y Cristiano Ronaldo, pero resultó un artefacto arcaico, un futbol viejo, sin concierto. Si Neymar y Messi evadieron el sueño eterno, Cristiano Ronaldo deambula aún por el laberinto de la desesperación y los sueños incumplidos.

Cristiano


El partido contra Alemania demostró que el astro del Real Madrid no es capaz de llevar a su Selección a la otra orilla, la abandona a la mitad del río. Después de Messi, Ronaldo es el jugador de mayores ingresos en el mundo, 54 millones de dólares al año, el atleta que más veces se ve a sí mismo en las pantallas del estadio, luego de lo cual se peina, o se despeina, como usted quiera, el jugador fuerte, fino, duro e inteligente que desearía cualquier país del mundo. Cristiano dispara de media distancia como si desovara en los linderos del área y no pocas veces acierta, un verdadero monstruo, un monstruo triste y temperamental, un jugador a quien enloquece la imperfección.

El cuerpo de Ronaldo sirve para sostener el alma del primer o segundo jugador del mundo
, pero lo mismo serviría para modelar e incluso llevar a cabo acciones más audaces en la pantalla. En ese cuerpo atlético ha fallado la rodilla de cristal que sostiene a la carrocería más famosa y vistosa del Mundial. Perdido en el medio campo, un hombre camina en soledad, nadie le manda un pase preciso, como si no supieran que se trata de Ronaldo. Así perdió Portugal 4 a 0 contra Alemania y Cristiano se perdió en la oscuridad. Brasil, su tercer mundial, no será su momento. CR7 está furioso y no es para menos, pasará a la historia de los mundiales sin pena ni gloria. En materia de copas del mundo, Eusebio, la Perla Negra, será su efigie. A veces es imposible superar el pasado.

Pepe merece la cárcel, por lo menos la cárcel emocional. Se hizo expulsar jugando al cadenero de callejón que siempre ha sido. Sin defensa central y con el alma en los pies los sorprendió la llegada salvaje de Alemania. Luego, como si todo el pesimismo de Pessoa cayera sobre los hombros de la Selección Portuguesa, Almeida y Coentrao se lesionaron. Los dioses abandonaron a Bento, el director técnico de Portugal.

Alemania

Se ha presentado el último equipo fuerte que aspira a llevarse la copa del torneo. Alemania, una maquinaria capaz de despedazar con las aspas de su mecanismo cualquier materia, despedazó a la carreta portuguesa sin piedad. Joachim Loew mandó a un triunvirato del centro del campo: Khedira, Oezil y Kroos. Acompañan a Müller, Goetze y Schuerrle. A campo traviesa los alemanes son invencibles, lo aguantan todo, el hambre, la sed y la ansiedad del gol. Müller se despachó con un triplete ante unos portugueses deprimidos y en una jugada desafortunada perdieron a Hummels; si no lo recuperan, será una pérdida de gritos y susurros. Gil Gamés ha visto a un serio aspirante a la copa del mundo. No es una locura pensar que Alemania puede llevarse el campeonato fuera de su continente y sobre el gran favorito que es Brasil. Con los alemanes no se juega, y cuando se juega se pierde.

La máxima de Hemingway espetó dentro del ático de las frases célebres: “Un hombre con carácter podrá ser derrotado, pero jamás destruido”.

Gil s’en va