Opinión

Buenas noticias

 
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Super luna. (Reuters)

No todo es el dólar, ni la ronda cero, o como se llame, ni la violencia desaforada. Gil está de plácemes. La Fórmula 1 vuelve después de veinte años de ausencia a nuestro país. Gamés no podía con la mortificación, cada noche le decía a su alma vagabunda: ¿por qué no hay Fórmula 1 en México? ¿Qué hicimos mal? ¿Por qué nos hemos acostumbrado a vivir sin la escudería? La verdad la vida no era una vida tan vida hasta que la noticia atravesó los portales, los foros televisivos, las redacciones de los diarios: Fórmula 1 vuelve a México. ¿Querían resultados de las reformas estructurales del gobierno de Peña? Ahí los tienen: Fórmula 1 en nuestro país. Gran noticia.

Para quienes lo ignoran: el Gran Premio de México es una carrera de campeonato mundial. El triunfo se lo han llevado a casa Ayrton Senna, Alan Prost y Ricardo Patrese. ¿Cómo les quedó el ojo? No empiecen, caracho. Si no saben nada de nada, Gilga les va a explicar: es como si dijéramos que en un equipo juegan Messi, Christiano y el gran Chícharo. Ya en serio: como si una mesa la compartieran Flaubert, Dickens y Dostoyevski. Como lo oyen. Si la lectora, el lector y el lectere supieran algo, Gamés añadiría que Senna y Prost vencieron en un Mclaren Honda, y que Patrese pasó por la meta como una ráfaga en un Ferrari, pero Gilga siente que quienes leen esta página del fondo no sintonizan con el apasionante deporte del automovilismo. Ah, el Autódromo de los Hermanos Rodríguez; ah, el inenarrable circuito; ah, la pasión por el deporte. Digan lo que quieran, pero se trata de un deporte de gran tensión. ¿No?

Ríos rojos
Esta semana sólo hemos leído en los periódicos noticias que retumban en esa zona del cerebro donde se produce la felicidad. Ya lo saben: la Nasa dio a conocer uno de los principales hallazgos hechos en el planeta rojo: la presencia de agua líquida salada durante las estaciones cálidas, agua que se evapora durante las épocas frías del año marciano. Si Gil ha entendido bien, cosa improbable, este descubrimiento pone al descubierto la posibilidad de encontrar vida en Marte, o bien que el hombre pueda colonizar ese mundo rojo.

Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), Gilga ha meditado: al paso que vamos en la Tierra, quizá lo mejor sea emigrar al planeta rojo. Eso sí, pioneros mexicanos, y no es que Gamés albergue (no empiecen) nacionalismos inconfesados, pero ya le toca a México un planeta, qué diablos, le hemos dado al mundo el pulque, el sarape, el amaranto, al Chícharo Hernández, a Pascual Ortiz Rubio. Y el mundo, ¿qué nos ha dado? Nada, sólo sinsabores: petróleo a precios de risa, dólar caro, jamás el quinto partido. No hay derecho.

¿Saben qué?, vámonos a Marte. Dejamos aquí al PRI de Beltrones y a la Morena de Liópez, al PAN del enjundioso joven Anaya y a los partidos pequeños como el PRD. Nos llevamos un pie de cría de los Ángeles Azules, unos tacos de suadero, unas chelas bien muertas y verán si no fundamos una civilización poderosa como el Dios marciano manda. Porque efectivamente, al cambiar de planeta, cambia el Dios, ¿no es cierto? No se sabe bien, pero mientras lo averiguamos busquen a Gilga en Marte.

Populismo
Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: nadie sabe si en Marte hay populismo. El presidente Peña ha llamado la atención sobre los peligros del populismo en el planeta Tierra y en especial en México. En poder de Gilga obran documentos en los cuales se demuestra que en Marte sí hay populismo.

Un marciano que se dice bueno y que afirma representar a la marcianiza pobre está necio con que le robaron la presidencia marciana, que no cualquiera gana. Aquí en la Tierra es fácil, pero allá arriba (¿o abajo?) está muy cañón porque falta el oxígeno. A ver, ¿ganen unas elecciones sin oxígeno? Ese marciano quiere persuadir a su planeta de que puede ahorrarse 500 mil millones de marciapesos, que cotizan como la lumbre, no el pesito que tenemos de este lado del u
universo. El marciano mayor no se anda con pequeñeces. Según él, si nos ahorramos unos celulares y bajamos los salarios, en Marte todo será bienestar. En fon, cada quien su vida marciana.

La máxima de Baltazar Gracián espetó en el ático de las frases célebres: “Ciencia sin seso, locura doble”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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