Opinión

'Bronco'

 
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Voy a ganar las elecciones en Nuevo León: “Bronco”

Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gil pensaba en la independencia. La prensa destaca la victoria de Bronco en las elecciones de Nuevo León. Por primera vez en la historia de la joven democracia mexicana, un candidato independiente ha obtenido la gubernatura de un estado. Un candidato sin partido triunfa en los comicios; la verdad sea dicha (sí, muletilla patrocinada por Morena), eso de que Bronco ha llegado sin partido es un decir sin decires.

Ciertamente Bronco no pertenece hoy en día a ningún partido, pero perteneció solamente treinta años al PRI. Dicen los que saben que empresarios indignados con el PRI y el exgobernador Medina invirtieron fuerte en un candidato y ganaron. Según informan su periódico EL FINANCIERO y Parametría, Bronco ganó por 25 puntos de diferencia, 49 contra 24 de Ivonne Álvarez del PRI. El voto joven, hombres y mujeres de entre 18 y 25 años y con estudios de universidad, le dieron una ventaja inmensa a Bronco.

Gil conserva malos recuerdos de los rancheros que ganan las elecciones. Las botas picudas, el cinturón con la hebilla grande y las iniciales en ella, el sombrero vaquero para guiar con firmeza al ganado. Los rancheros destacan como buenos jinetes, eso sí (mju) y se les recuerda como políticos rurales. Francotes y mal hablados, con los pantalones muy bien puestos y todo lo que el lenguaje machista quiera y requiera: fuertes, feos y formales, mujeriegos si fuera el caso, con hijos que les salen hasta por las orejas. En fon.

No, gracias, Gamés prefiere al personaje urbano, con estudios, de doctorado si se puede, no del campo sino del gabinete, no del rancho sino del campus universitario. Pero en tiempos en los cuales la política y los políticos han caído en el pozo del descrédito, el ranchero aparece como un hombre sincero. Gilga insiste: los rancheros no le gustan: la arisca no era burra.

El Llanero
En entrevista con su periódico EL FINANCIERO, Bronco ha dicho que no es Supermán y que no tiene un plan de gobierno. No le sorprende a Gil. A mí mis timbres, ya basta de esos mentirosos que pretenden un proyecto de gobierno, aquí gobernamos con los puros huérfanos, que sirven más que diez planes de gobierno. Bronco no ha dicho esto pero lo sugiere a cada momento. Lo que sí dijo fue esto: “lo he dicho muchas veces, todas la veces: no tengo nada de PRI, lo guacaree, me lo saqué de adentro”. Lo guacareó. Anjá. Guacareó treinta años de aprendizaje político. Guacarear, gran concepto político que significa despojarse, expulsar, deshacerse de un pasado. Gil guacarea a los rancheros. “No soy Supermán, más bien soy el Llanero Solitario. Hay que ver con la gente, hay que platicar cómo podemos resolver las cosas”.

El Llanero Solitario. Mecachis. Gamés se da un manazo en la frente: el gobernador electo de Nuevo León se ve a sí mismo como un vaquero con antifaz, que le grita a su caballo: ¡ayo, Silver! Plata, su fiel e inteligente caballo. Caracho, qué miedo.

Bronco se ha casado tres veces y es padre de seis hijos. Gil en cambio se ha casado seis veces y tiene tres hijos. Bragado el Gilga, no vayan a creer, haiga cosa compadre. En su periódico Reforma, Bronco aparece cocinando su buena machaca con huevo. Rodríguez confiesa que no es lector, excepto del Libro Vaquero. Ay, nanis. Así se usa ahora, ser francotes: yo no leo ni maispaloma, y me vale sorbete, pero me leí mis libritos vaqueros donde aprendí todo lo que sé de la vida. Soy sincero y eso es lo que importa.

Al candidato Peña le cayeron a palos porque no supo decir tres títulos de libros, a Bronco le festejan la sinceridad, el valor para confesar que sólo ha leído el Libro Vaquero. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Gamés propone que el lema del nuevo gobierno de Bronco diga, como Cruz Treviño Martínez de la Garza: Ay, Vivanita, a veces creo que soy el diablo. Puestas así las cosas, Gamés imagina que para 2018 hay al menos dos hombres con pantalones, prenda que se ha convertido en un valor en sí mismo, capaces de contender por la presidencia: Liópez, un hombre de Tabasco, del agua, y Bronco Solitario, hombre bragado del norte, con su sombrero y sus caballos. Dios nos tome confesados.

Envío
Gil no dejará pasar ante sus ojos esa imagen del inexistente secretario Chuayffet saludando a las cámaras con una cara de gordito pícaro que le ha ganado la simpatía de Games. Mañana esta página del fondo le dedicará unas líneas al gordito.

La máxima de Churchill espetó dentro del ático de las frases célebres: “Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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