Opinión

Brinda tratado de denominaciones de origen a México opción anti Trump

29 marzo 2017 5:0
 
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queso

A lo largo de varias décadas, nuestro país ha sido miembro del club de países que reconocen y protegen denominaciones de origen, gracias a su militancia activa en el tratado conocido como Arreglo de Lisboa. Así como nuestro país solicita protección plena para denominaciones de origen como Tequila y Mezcal, la reciprocidad del instrumento le obliga a conceder tutela a las de otros países. En términos prácticos, esta protección se traduce en mantener libre de imitaciones el territorio de los países miembros del tratado, de manera que solo los productores acreditados puedan vender el producto distinguido con la denominación de origen protegida.

Como es fácil concluir, esta protección conviene a los países propietarios de denominaciones de origen, como Francia e Italia, y resulta altamente inconveniente para otros como Estados Unidos o Canadá, que carecen de productos que utilicen este tipo de denominaciones.

Lo que está en juego es un lucrativo mercado de productos que son vendidos con denominaciones que deberían encontrarse reservadas como “de origen”, pero que muchas empresas estadounidenses y canadienses utilizan sin limitación en los territorios de baja protección, aprovechando nombres como “manchego”, “feta”, “gorgonzola” o “búfala”.

A partir de una profunda revisión que los países europeos gestionaron en el 2015 para ampliar el tratado Lisboa para modernizarlo y comprender a las llamadas “Indicaciones geográficas”, el mundo se ha polarizado en el tema creando dos bandos confrontados e irreconciliables.

México, que desde hace unos años deshojaba la margarita abandonando una tradición a favor de la protección de las Indicaciones geográficas, hoy parece encontrar una razón de peso para dejar de dudar y retomar la ruta. Además, hay que recordarlo, nuestro país está en la perspectiva de revisar el tratado de cooperación económica que hace ya 20 años firmó con la Unión Europea, y que hoy luce como una alternativa ideológica y económicamente justificada frente al posible colapso del TLCAN.

Una razón de mérito, que no admite regateo, es nuestro gran acervo de denominaciones que pueden aspirar a este tratamiento privilegiado. En quesos, algunas como “Chihuahua”, “Cotija” y “Oaxaca”, y en chiles especies como “Guajillo”, “Poblano” y el propio “Jalapeño”.

En estos reacomodos de la política internacional, nos estamos encontrando con esta extraña posición en la que, por primera vez en muchos años, podamos pensar y decidir por nosotros mismos. Se parece a una mayoría de edad inesperada.

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