Opinión

'Brexit'

   
1
  

   

ME. ¿Cómo sería la vida fuera de la Unión Europea?

Usted probablemente ya sabe que dentro de diez días, el 23 de junio, los británicos votarán si deciden permanecer en la Unión Europea o si prefieren abandonarla. El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que incluye a Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte, ha puesto en duda si su pertenencia a la Unión Europea le beneficia o no.

Los que creen que estar en la UE es una mala idea centran sus críticas en la burocracia de Bruselas, y en la soberanía perdida por Gran Bretaña en diversos temas, como por ejemplo el comercial. Al formar parte de la UE, Reino Unido no puede negociar tratados de libre comercio por separado, sino sumarse a la Unión para ello. Fuera de eso, tampoco es que la Unión sea un peso inmanejable para Reino Unido. Por ejemplo, ellos no forman parte del área Shengen, que es la asociación de 26 países europeos para permitir libre flujo de personas sin necesidad de pasaporte. En esa área hay muchos países de la Unión, pero hay otros que no lo son, como Noruega e Islandia. Pero también hay quienes están en la UE, pero no entraron a Shengen, y es el caso de Reino Unido. Tampoco están en el euro, que es el tema más criticado en la UE.

Es decir, Reino Unido no ha cedido soberanía ni en el control de sus fronteras ni en su política monetaria, pero sí en el tema del comercio, y se ha obligado a respetar criterios de la Unión en otros asuntos, como la migración. Pero la posición de Gran Bretaña no es, digamos, la que tienen Grecia, España o Italia, países que no tienen control completo de sus fronteras, su moneda y muchas otras cosas más.

Pero Gran Bretaña siempre se ha sentido diferente de Europa, y no les gusta subordinarse al continente. Tal vez recuerdan sus buenos tiempos, finalizados justo hace cien años, cuando eran los dueños de los océanos, y por lo mismo, del mundo entero. Victoria, en el último cuarto del siglo XIX, era reina de Gran Bretaña, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, y emperatriz de India, además de tener control casi completo de China y multitud de otros pequeños países de la Commonwealth. La competencia con Alemania, más por el control de los mares que por la misma Europa, mal calculada por todos, llevó a la Gran Guerra, y a través de ella, a la bancarrota del Reino Unido. Para no ser derrotados, tuvieron que ceder a Estados Unidos el control de los mares y del sistema financiero mundial, que este país logró en tres etapas: hasta la Segunda Guerra, después de ella y finalmente después de 1991, cuando alcanzó el mismo nivel que Reino Unido había tenido en tiempos de Victoria, aunque con otras formas políticas.

Pero los británicos no se conforman. La caída de ser el centro del mundo a inicios del siglo XX a convertirse en una potencia menos que media en los años setenta fue terrible, y aunque la renovación de Thatcher y la misma integración a la UE les han permitido recuperarse bastante, y ser nuevamente jugadores de talla mundial, la sensación de formar parte de un grupo en el que no mandan no les convence.

No está claro qué ganaría Reino Unido con la separación, pero sí son imaginables bastantes costos de ajuste. Desde renegociar acuerdos comerciales, en mala época, hasta obligar al mundo financiero a una decisión difícil, eligiendo entre Londres y Fráncfort, o tal vez París. Las encuestas hablan de empate, pero hay más que analizar sobre esto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey


Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
​Final de partida
Nada es para siempre
Seis años