Opinión

Brexit, irse o quedarse, ¡esa es la cuestión!

   
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Coordenadas: ¿Por qué afecta el Brexit al peso?

El próximo jueves 23 de junio los votantes en el Reino Unido tendrán en sus manos la decisión de permanecer o salir de la Unión Europea (UE). El Reino Unido ingresó a la entonces Comunidad Económica Europea en 1973 y desde entonces ha tenido una relación complicada: es el único país miembro que ha rechazado formar parte tanto de la Eurozona como del espacio Schengen, es decir, de los principios que sustentan la integración regional. A pesar de esto, la city de Londres es el centro financiero del continente europeo y es uno de los países que más atrae migrantes calificados de otras partes de la UE.

Una gran parte de los británicos creen que contribuyen más a la UE de lo que reciben. Prevalece la idea de que la Comisión Europea es una burocracia excesiva, costosa y poco eficiente, que impone normas excesivas e inútiles a los miembros. La ampliación de la UE –que pasó de 15 miembros en 2004 a 28 en 2019– le ha restado peso individual al Reino Unido al momento de tomar decisiones en Bruselas. Importan también las circunstancias actuales: la crisis de los refugiados de África y el Medio Oriente confirman que la UE no puede resolver asuntos que deben ser de la competencia exclusiva de sus estados miembros.

Como en el referéndum sobre la independencia de Escocia de 2014, el primer ministro David Cameron corre un riesgo al haber decidido que se votara sobre este tema. Para lograr su reelección el año pasado, Cameron prometió a sus electores que iba a reformar y actualizar la relación del Reino Unido con la UE y logró así aumentar su mayoría en el Parlamento. A principios de 2016 fijó la fecha del referéndum, con la certeza de que la permanencia en la Unión no se pondría en duda, pero de que la amenaza le serviría para negociar con Bruselas.

El cálculo de Cameron podría no dar el resultado esperado. El Brexit lo ha debilitado en el Partido Conservador en detrimento de Boris Johnson, el excéntrico exalcalde de Londres, quien es ahora el representante de los tories que recelan de la UE. El euroescepticismo ha permitido que el UKIP sea el tercer partido político más importante del Reino Unido, al alentar promesas de un futuro mejor para un país nostálgico de sus antiguas glorias imperiales.

Pertenecer o no a la UE es una preocupación que permea el comercio, las finanzas, la migración y la influencia en el mundo. Los argumentos a favor de permanecer son que el peso político del Reino Unido es mayor como parte del bloque y que salirse –con respaldo en estudios del FMI y del Banco de Inglaterra– tendrá graves repercusiones económicas. Los argumentos a favor de salir son que le daría al Reino Unido la posibilidad de renegociar en términos más favorables la relación con la UE y de orientarla según sus prioridades.

La decisión divide los ánimos de los ciudadanos británicos a la mitad. En la Encuesta de Encuestas que publicó el Financial Times el martes se consigna que 47 por ciento de los entrevistados votaría a favor de salirse de la UE, 44 por ciento elegiría permanecer. Bloomberg reporta un empate técnico con 46 por ciento, con una ligera ventaja de la opción de permanecer en la UE. En ambos sondeos, los indecisos representan casi 10 por ciento, es decir, serán ellos quienes tengan la última palabra.

Contrasta el perfil demográfico de los dos bandos: la mayoría de quienes apoyan la permanencia en la UE son jóvenes, londinenses o de Escocia, votan por partidos liberales, tienen mayores estudios y pertenecen a la clase media-alta; por su parte, quienes respaldan la salida tienen más de 50 años, viven en Inglaterra, votan por partidos conservadores, tienen calificaciones técnicas y pertenecen a la clase media-baja.

De manera poco ortodoxa, el presidente de Estados Unidos se ha dirigido en varias ocasiones para persuadir a los británicos de la conveniencia de seguir en la Unión. El referéndum es una prueba para las otras democracias europeas. En caso de que gane la opción de 'salirse', los demás Estados miembros –de Dinamarca y Francia a los Países Bajos y Suecia–, tendrán más presiones de los partidos euroescépticos y posiblemente sus gobiernos tratarán de renegociar su lugar en la UE.

La visión de una Europa unida fue parte del ideario de Winston Churchill para resolver los problemas del continente después de la segunda guerra mundial. Salga el Reino Unido o no de la UE, el proyecto europeo tiene el reto de mostrar su eficacia, su pertinencia y su capacidad de servir a sus ciudadanos.

Twitter: @lourdesaranda

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