Opinión

Brexit, Colombia, Trump y ahora ¿Italia?

  
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Matteo Renzi. (Reuters)

En 70 años de república moderna, Italia ha tenido 63 gobiernos. Esta inestabilidad podría encontrar una solución de largo alcance este domingo 4 de diciembre, si los italianos deciden aprobar en las urnas un conjunto de reformas constitucionales trascendentales propuestas por el primer ministro Matteo Renzi (centroizquierda).

Renzi convocó a un referéndum para someter a los electores un proyecto de 47 modificaciones a la Carta Magna italiana. Estas reformas contemplan cambios drásticos en el modelo de Estado, en la relación entre cámaras del Parlamento y en las atribuciones del Estado central y las regiones. Asimismo, busca ampliar el alcance de mecanismos de democracia directa para dotar de mayor legitimidad popular a las elecciones del presidente de la República y del Senado y a consultas futuras sobre temas donde haya discusiones amplias (por ejemplo, sobre el matrimonio igualitario).

Renzi ha insistido en que las reformas servirán para 'simplificar Italia'. Su diagnóstico es que la conformación actual del Parlamento –con 950 integrantes en dos cámaras con poderes iguales– retrasa la aprobación de leyes y el proceso de gobierno, lo que, aunado a un sistema multipartidista, conduce a la corta duración de los gobiernos.

De esta manera, se pretende terminar con el bicameralismo 'perfecto' entre el Senado y la Cámara de Diputados. La Cámara alta reduciría su número: pasaría de 315 a 100 miembros; desaparecerían los senadores vitalicios. El Senado perdería también competencias: se mantendría como una cámara de representación de las 20 regiones con facultades legislativas reservada a reformas y leyes constitucionales. Por su parte, la Cámara de Diputados permanecería con sus integrantes actuales (630), pero aumentaría su poder pues sería la responsable de aprobar y controlar al gobierno.

En cuanto a la relación entre el Estado y las regiones, los cambios constitucionales fortalecen las facultades del gobierno central en materia de energía, infraestructura estratégica y de protección civil. La Cámara podría incluso aprobar leyes de la competencia de las regiones “cuando lo requiera la tutela del interés nacional”.

El referéndum tiene una gran variedad de temas e implicaciones complejas. Si bien la opinión general es que las reformas son necesarias, para la mayoría de los ciudadanos la votación se percibe como una consulta sobre el desempeño de gobierno de Renzi. En los últimos sondeos publicados en diarios como La Repubblica, La Stampa y Corriere della Sera, el NO se impone por un margen muy estrecho (alrededor de 53 por ciento de los votos), concentrado en el sur del país, justamente en las regiones más empobrecidas por la crisis de 2008-2009. De ahí que el NO pueda alimentarse de la ola antisistema que recorre las democracias occidentales. Esta mayoría simple sería suficiente para frenar las reformas.

En la coalición opositora están el partido Forza Italia, de Berlusconi (derecha), el Movimiento Cinco Estrellas, de Beppe Grillo (euroescéptico, podría ser el principal beneficiario de la derrota del proyecto de reforma) y la Liga Norte (separatista y de extrema derecha). A pesar de sus divergencias –que dificultarían presentar alternativas concretas–, a estos actores los aglutina la creencia de que las reformas son una imposición del primer ministro, quien personalizó excesivamente la campaña a favor del SÍ.

Renzi, inspirado por la experiencia del general De Gaulle en Francia en 1969, condiciona el triunfo de su propuesta a su permanencia en el poder. Su eventual renuncia en caso de que se rechace su iniciativa y se imponga el NO tiene cierto tono de amago. De hacerlo, lo más probable es que daría paso a un gobierno de 'tecnócratas' (sin elecciones de por medio), semejante al que encabezó Mario Monti tras la renuncia de Berlusconi.

Italia es la tercera economía de la Eurozona. El referéndum de este domingo vuelve a conjurar el miedo a la democracia directa con el ascenso del populismo. Pese a las dificultades que enfrenta del proyecto de Renzi, validarlo en las urnas este domingo daría certeza a la voluntad de cambio de los electores italianos, favorecería la gobernabilidad en ese país, la confianza de los mercados financieros y quizá también el futuro de la integración europea en momentos de gran incertidumbre mundial.

Twitter: @lourdesaranda

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