Opinión

Brecha insalvable

   
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La prueba dejará de aplicarse este año a los alumnos de educación básica.

El lunes se publicó el resultado de la prueba Planea aplicada a la educación media superior (que genéricamente llamamos 'prepa'). Aunque ya en 2015 y 2016 se había evaluado este nivel, entiendo que la prueba de este año no es totalmente compatible con las anteriores, y por eso el consejero Eduardo Backhoff del INEE mencionó que no hay avance notorio con esos dos años.

Es importante su aclaración, porque si uno ve sólo los datos, la conclusión sería que no sólo no avanzamos, sino que hubo una seria caída. No fue así, sino que ahora miden mejor, y me imagino que de aquí en adelante ya será compatible la prueba al menos por una década, para que realmente podamos medir si estamos haciendo bien las cosas o no.

El primer dato interesante del boletín del INEE es que ahora terminan media superior 56 de cada 100 niños y niñas que entraron a primaria. Es un avance muy importante, porque hasta hace muy poco esa cifra era cerca de la mitad. Sin embargo, el nivel académico con que terminan 13 años de educación (preprimaria, primaria, secundaria y media superior) es deplorable. En Lenguaje y Comunicación. 33.9 por ciento de los jóvenes están en el nivel I de la prueba, que no sé exactamente qué significa, pero debe ser algo así como 'insuficiente'. En el segundo nivel, que probablemente sea 'aceptable', hay 28.1 por ciento de los jóvenes. Esto significa que 62 por ciento de los jóvenes mexicanos termina este nivel educativo (a los 18 o 19 años de edad) sin poderse comunicar bien, ni entender bien lo que leen.

En Matemáticas la cosa es peor. En el nivel I se queda 66.2 por ciento de los jóvenes, a los que podemos sumar 23.3 por ciento que terminan en nivel II para un total de 89.5 por ciento. Es decir que apenas un poco más de 10 por ciento de los jóvenes termina media superior con herramientas mínimas. De cada cien niños y niñas que entraron a primaria, digamos que seis están en condiciones de estudiar una licenciatura en áreas de ciencias o ingeniería, o ciencias sociales de forma seria. Por eso, como comentamos hace poco, más de un tercio de los jóvenes prefieren irse a las disciplinas administrativas y derecho, en donde suponen que las matemáticas no se usarán tanto. Pero como ahora todo requiere un mínimo razonamiento matemático, o se salen de la carrera, o terminan mal y sin posibilidades de integrarse al mercado laboral en buenas condiciones.

Esta diferencia entre lenguaje y matemáticas, por cierto, es común en América Latina. Por alguna razón, los países de este continente salen mejor en lenguaje. En Asia ocurre lo contrario, mientras que en países europeos hay más balance.

Una característica especial de nuestro sistema de educación media superior es que hay multitud de sistemas diferentes (aunque esta administración ha hecho esfuerzos por corregir esta dispersión). La variación entre el nivel que sale menos bien (telebachillerato comunitario) y el que sale mejor (bachillerato autónomo) es de 100 puntos en lenguaje y 70 en matemáticas. Si fuese la prueba PISA, eso equivaldría a entre tres y cuatro años de diferencia, pero no sé si en Planea pueda hacerse esta equivalencia. Lo importante, al final, es que hay una diferencia que no es menor entre esos sistemas. Para que no haya duda, de un lado tenemos a los Telebachilleratos, DGETA y CECYTE, del otro, a los bachilleratos federales, privados y autónomos. Cuando tengamos la base completa le diré si son dos sistemas, como parece a primera vista.

Hay que tomarse en serio lo que esto indica. México apenas coloca al 0.3% de sus jóvenes en nivel de excelencia. Al mismo tiempo, más de dos terceras partes terminan secundaria (y ahora sabemos que también prepa) sin poder comunicarse bien, ni resolver problemas elementales.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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