Opinión

Brasileña “sienta” en la banca a 12 empresas mexicanase

 
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Turbina eólica de Siemens

Alberto H., amigo mío desde la escuela primaria, fue quien primero llamó mi atención al referirme a “algo raro que está pasando con la importación de medidores de agua desde Brasil”. Alberto trabaja en la “industria del agua potable municipal” y es muy cercano a las actividades de CONAGUA.

-CHÉCATE las cifras, me aconsejó. Te vas a encontrar algunas sorpresas.

Otro amigo consiguió los datos que, efectivamente, pueden llamar poderosamente la atención. La importación de medidores en el consumo de agua desde Brasil ha mostrado una “volatilidad” curiosa para decir lo menos.

`Por ejemplo: entre 2011 y 2014 la importación a ritmos promedio mensuales, crece 609% por año.

Pero entre los meses del 2011 y los ritmos mensuales de importaciones del 2015, el crecimiento en las compras de medidores de consumo de agua crecieron 699 por ciento.

¿Qué las empresas nacionales son incapaces de abastecer la demanda de medidores de agua? ¿Han cerrado empresas del país? ¿Habrán quebrado?

No. En el país existen 12 empresas relevantes que producen y venden medidores de consumo de agua. Desde hace décadas a eso se dedican. Soportan en conjunto poco menos de 4 mil empleos directos más los respectivos indirectos que son muchos más.

Son empresas serias que en el pasado han invertido mucho dinero procurando mejorar sus medidores que, aseguran, llenan tooodas las exigencias de la NOM y son tan precisos como cualquier otro aparato similar comprado en el extranjero.

Además, párrafo aparte, son más económicos que sus productos competidores del exterior, aunque ello no es obstáculo para decidir en las licitaciones, como veremos más adelante.

El caso es que las importaciones de medidores de consumo de agua se han venido incrementando de manera muy relevante sin que a la vista haya razones de peso para entenderlo.

El valor de las importaciones crece entre 2011 y 2014 un total de 577.5 por ciento y el asunto va mejor para los exportadores brasileños de estos aparatos al menos durante los ocho primeros meses del presente año.

Rascándole más al asunto, hay quien asegura que entre los beneficiarios de esta compulsiva tendencia a importar medidores de consumo de agua desde Brasil destaca la empresa ITRON, de origen precisamente Brasileña y que en México tiene como líder a Enrique Da Costa, personaje que no pocos califican como un empresario extremo “sagaz”.

Resulta que entre las bondades de esta empresa se encuentra el cotizar en el mercado de Nueva York, precisamente en el NYSE. Empresa chica no es, ciertamente.

Entre su “menú” de productos está la oferta de un medidor “CLASE C” que las empresas mexicanas estarían en posibilidades de fabricar si el mercado mexicano lo requiriera, cosa que hasta hace poco tiempo no había sucedido.

Los especialistas afirman que en realidad, para la Norma mexicana y para los requerimientos específicos del mercado mexicano la famosa “CLASE C” en realidad es un lujo que equivaldría a comprar un Roll Royce solo para ir a comprar las tortillas por una calle sin pavimentar y repleta de hoyos y baches con lodo.

Otras personas aseguran que el que recientemente se haya exigido en las licitaciones públicas medidores “clase C” por su injustificado soporte tiene más que ver con el articulado de “licitaciones a modo” que a una demanda real y sostenible del mercado mexicano.

Si las empresas mexicanas no pueden satisfacer un medidor “Clase C” es porque ni se ha solicitado como costumbre en México ni realmente lo justifica nuestro mercado”. Por cierto: nadie jamás, sostienen, les avisó que la nueva “modernidad” en materia de lectura de consumo de agua demandaría la “Clase C”, porque de caso contrario habrían hecho un esfuerzo para colocarlos en sus líneas de producción.

Pero la “Clase C” comenzó a ser una exigencia que dejó fuera del mercado a las empresas mexicanas en muchas licitaciones públicas.

Tantas y tan reiteradas que la suspicacia ha ingresado al asunto por la puerta grande.

Porque mientras hay quien sostiene que el asunto hace méritos para instalarse en el “sospechosismo”, hay otros que señalan que el asunto es un descarado modelo para sacar a las empresas mexicanas y subir específicamente a la empresa brasileña que ha mostrado, dicen, estar dispuesta holgada para “negociar precios” a extremos de llevar al terreno del descaro algunos diferenciales frente a los precios de las empresas mexicanas para productos similares.

Tan es así lo que la competencia mexicana asegura que existen en las compras que se han hecho a la Brasileña diferenciales de precios absurdos que rayan en el descaro.

Al menos esto no se desdice si observamos documentos que soportan la información respecto a los precios a los que se pagaron los medidores de consumo de agua comprados a Brasil y específicamente a la triunfadora en una licitación para Tijuana.
Con fecha de 3 de septiembre del presente año se encuentran documentos que amparan resoluciones sobre una licitación de 47 mil 120 aparatos medidores a la que convocara el Gobierno de Baja California para instalarse presumiblemente en Tijuana.

Los 47 mil 120 aparatos que amparan estos documentos para estas fechas habrían de abastecerlos la empresa PRODUCTOS QUÍMICOS Y EQUIPOS DEL NORTE, empresa desconocida al menos por las 12 empresas que, mexicanas, están en el ramo de esta industria y específicamente especializadas al abasto de esas tecnologías de medición.

El total adscrito para la compra de los poco más de 47 mil aparatos fue de 33 millones y algunos pesos más. Los medidores adquiridos fueron de diversos tamaños o características, pero en conjunto se puede decir que para las partidas más fuertes en cantidad, el precio aceptado fue de 738 pesos por medidor para cada uno de los 32 mil medidores requeridos y de 635 pesos por unidad para los casi 15 mil medidores de la partida que le siguió en importancia.

El caso es que, señalan las empresas que se dedican a producir estos productos, los precios de las mexicanas son de entre 300 y 350 pesos, lo que implica que, toman en cuenta el precio más alto que nos señalan las empresas mexicanas, multiplicándolo por el total de los medidores solicitados (lo que garantiza el tener el precio más alto posible a pagar) las adquisiciones de la autoridad a empresas mexicanas hubiese alcanzado un precio de 16 millones 415 mil pesos contra el que se pagó o aceptó pagar. Una diferencia de 201.5%.

Los empresarios mexicanos afirman que no conocen qué empresa es la de PRODUCTOS QUIMICOS DEL NORTE y sospechan que o es una empresa que gobierna la Brasileña Itron o bien se presta para que los medidores lleguen a ser adquiridos por la autoridad a precios realmente mucho muy altos o por encima de los precios que pudieran conceder por la compra las empresas mexicanas.

El asunto no tiene desperdicio a extremos que ahora reunidas este lunes en Chihuahua las mexicanas productoras de estas tecnologías de medición analizan qué van a hacer y cómo van a hacerle para que la autoridad revise si las asignación aludida fue legal y si no hay detrás una manipulación grosera de precios en este mercado en el que las empresas mexicanas han perdido más de 30 por ciento su participación en el mercado nacional.

Porque señalan que el asunto de Tijuana es tan solo un botón de un grueso abrigo de irregularidades y sospechas.

Twitter:@ETORREBLANCAJ

Correo:direccion@universopyme.com.mx

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