Opinión

Brasil y Rusia

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  [Reuters]   Las 4 BRIC registraron un incremento de la actividad económica en el último trimestre del 2012.

Le decíamos que en estos días han estado ocurriendo cosas fuera de México que no hemos atendido por dedicarnos a nuestra elección intermedia. En realidad, pocas veces volteamos a ver al resto del mundo, y por eso luego nos confundimos muy fácil con información que llega de otros países. O los subestimamos, o nos los imaginamos mucho mayores de lo que son, entre otras cosas.

Permítame recordar que hace 12 años se inventó el acrónimo BRIC, para referirse a las economías emergentes que, se decía, serían muy exitosas al inicio del siglo XXI: Brasil, Rusia, India y China. Por varios años, esa apuesta fue correcta. Los cuatro países, que suman el 40 por ciento de la población mundial, crecieron a buenos ritmos. China alcanzó 12 por ciento en algunos años, India y Rusia entre 6 y 8 por ciento, y Brasil por ahí de 5 por ciento. Sin embargo, todos están en dificultades ahora. China está perdiendo vapor de forma continua; India ha sufrido altibajos, pero Brasil y Rusia son los más afectados, y de ellos le platico ahora.

Los dos países crecieron vendiendo bienes primarios. No son potencias manufactureras, a pesar de contar con industria desde hace muchas décadas. De hecho, creo que son el mejor ejemplo de cómo puede uno industrializar a un país sin hacerlo competitivo. Brasil produce mucho, pero lo hace a muy alto costo, de forma que no puede exportar sino a países menos competitivos aún, como Uruguay, Argentina, y otros de menor ingreso en Sudamérica. Sumando, el mercado al que tienen acceso no es pequeño, tal vez llegue a 400 millones de personas, con ingresos medios, pero no hay más que eso. En la primera década de este siglo, Brasil creció vendiendo a China bienes primarios como hierro y soya, y eso, sumado a la producción ineficiente ya mencionada, convenció a muchos de invertir allá.

Pero eso se acabó cuando China redujo su crecimiento, y ahora Brasil sufre. En esta segunda década, su crecimiento es significativamente menor, con un par de años de prácticamente cero, y en éste están ya en recesión. El FMI esperaba una caída de 1 por ciento, pero en Brasil ya estiman -1.5 por ciento. Si a eso le sumamos la tragedia política (que puede leer en el artículo de ayer de Castañeda en Milenio), la situación de Brasil es de verdad complicada.

Lo de Rusia es parecido, aunque los bienes primarios de los que depende son petróleo y gas. Fuera de eso, no tienen nada, y con la caída de precios, están en caída libre. Este año, según el FMI, su contracción será de 4 por ciento. Las amenazas de Putin a Europa son una fuga hacia delante: como la economía se hunde, hay que inflamar el patriotismo. Y eso acaba mal siempre.

Para que pueda ubicar mejor el tema, no está de más recordar que el PIB de Brasil este año será de 1.9 billones de dólares (de 12 ceros), mientras que el de Rusia no llegará a 1.2 y el de México será un poco mayor a esa cifra. Por persona, en Brasil hay 9 mil 500 dólares, en Rusia 8 mil 400 y en México 10 mil 300. Leyó bien, somos más ricos que ellos. Y no olvide que Brasil es más desigual que México, y que Rusia destina a su ejército una cantidad impensable acá.

En los próximos años, Brasil seguirá sufriendo de una economía poco competitiva, a lo que se sumará, a partir de 2020, una caída en su población en edad de trabajar (y una presión en jubilaciones tipo europeo). Rusia ya pierde población, y su futuro es aún más preocupante. No es sólo que México está hoy mejor que esos países, sino que tenemos una gran ventaja para el futuro próximo. Empiece a creerlo.

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