Opinión

Brasil, más que regular

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil tomó su lugar frente a su nueva pantalla. Sobre esa alta definición, en esa gran pantalla, dos chinos podrían jugar ping-pong. La media cancha croata llenó de estupor a Gamés y se imaginó a ‘El Maza’ Rodríguez realizando un marcaje a presión sobre Olic, uno de los monstruos de Croacia. Ocurrieron ocho minutos y la pradera izquierda de Brasil estaba en llamas ante los embates croatas. Olic mandó un centro de arsénico que Marcelo metió en su portería. De pronto, como un rayo, Neymar evadió a la defensa y desde la línea de meta sacó otro centro de arsénico… que nadie remató. Era el primer aviso. El segundo fue un disparo raso de fuera del área. Del zapato izquierdo de un hombre que gana 39.4 millones dólares al año salió un tiro colocado en el rincón de la portería croata.

Medio tiempo

En el medio tiempo, Gil vio una cantidad escalofriante de anuncios publicitarios en su gran pantalla. Coches, mujeres, galletas, computadoras, teléfonos, viajes, todas las marcas del mundo relacionadas con el futbol; incluso Oliver Stone, el gran cineasta zapatista, anuncia SKY, muy bonito, el defensor de los indígenas chiapanecos cobra en Televisa, muy bonito. Brasil aceptaba el empate. El árbitro japonés asistió al arte dramático de Fred y marcó una pena máxima que nunca existió. Neymar jugó a tirar un penalti y estuvo a punto de echarlo a la basura cuando el portero Pleticosa le metió los guantes de malvavisco al balón.

Oscar siguió un balón filtrado y con un certero punterazo anotó el tercer gol brasileño. Gil medita: Brasil tendrá que mejorar todo si quiere llegar a las semifinales del torneo. Por cierto, Fred y Bernard podrían jugar desde el inicio de los juegos. Hulk juega como si se tratara de rugby. A estas horas, tal vez la lectora y el lector saben el resultado del juego México-Camerún. Gamés jura y perjura: en este partido México se juega la clasificación a la siguiente ronda. Dicho lo cual, Gamés abre este paréntesis, “Bajo los tres palos” (no empiecen), en el cual dará cuenta de un mes de locura, la fiesta del alarido, como le llamó el cronista Manuel Seyde al futbol.

Material radiactivo

En otro orden de cosas, Gil leyó con los ojos de plato la noticia de que un comando robó de una bodega del Laboratorio Nacional de Construcción en Tultitlán dos contenedores con material radioactivo compuesto por cesio y berilio. La gravedad del asunto puede medirse por el mensaje del secretario de Gobernación, quien activó el protocolo de búsqueda. Nos está dando buenos resultados este protocolo para la localización, dijo Miguel Ángel Osorio Chong. Hay once estados de la República en alerta. No se lo tomen a mal a Gil, pero el asunto será como buscar a la aguja en el pajar.

Gamés medita: nos hace falta un James Bond para encontrar los materiales nucleares. Imaginen a Bond en Tultitlán iniciando la investigación. Bond entraría al territorio por Tultepec o Cuautitlán para seguir la huella del robo radiactivo. Como no tenemos a James Bond, nuestras policías se las arreglarán investigando con sus propias uñas mientras ven algunos partidos del Mundial de Futbol.

Miren ustedes: a Gamés le parece un tanto extravagante que se pueda llegar a peligrosísimos materiales radiactivos mediante un alicate que corta unas cadenas, como si lo que guardaran esos candados fueran unas cajas de zapatos. Que no se vayan a enterar en el mundo de cómo custodiamos el berilio porque van a pensar, y no sin razón, que somos un pueblo suicida.

La máxima de Taine espetó en el ático de las frases célebres: “Nada es tan peligroso como una idea amplia en cerebros estrechos”.

Gil s’en va