Opinión

Bronceados y quemados

Bronceados, relajados y dirán que con las pilas bien recargadas, los legisladores vuelven por sus fueros… bueno, en realidad esos no los pierden ni aunque anden en la playa.

Veremos qué son capaces de hacer en el poco tiempo que les queda del actual periodo de sesiones.

En realidad, más de uno de los legisladores que vuelven de sus diez días de asueto para trabajar en los 9 días que restan al periodo ordinario, llegan requemados, literalmente, porque se fueron con la promesa de que de inmediato se pondrían a trabajar para dictaminar las reformas pendientes y lo más seguro es que nos vamos a encontrar con justificaciones y las consabidas largas. Que la carretera de Cuernavaca al DF estaba a vuelta de rueda, que Denver bien valió una fumada (para los fans de ese tema). Y quién sabe qué más.

El tiempo se agota, pero lo paseados nadie se los quita.

El campo, 22 años después

Tal vez ya no se acuerde. Pero hace 22 años, con Salinas de Gortari en la Presidencia; Hank González en la Secretaría de Agricultura, y Luis Téllez como el subsecretario que operó los cambios, se concretó la más reciente reforma al campo mexicano.

Aunque se modificó el régimen de propiedad que le permitió a los ejidatarios adquirir la propiedad plena de su tierra, en los hechos concretos poco cambió.

El campo mexicano, en una gran parte, siguió en la pobreza pero en lo electoral, como un espacio muy taquillero.

El presidente Enrique Peña tenía previsto enviar al Congreso en estos meses la iniciativa de una nueva reforma para el campo, pero el lento ritmo de los acuerdos lo llevó a cambiar de planes. Ahora será hasta septiembre, si bien va.

Bueno, pero así sea en septiembre, ahora sí se necesita una que opere, antes de que la despoblación en muchos lugares y la delincuencia en tantos otros, le vayan a dar la puntilla a nuestro campo.