Opinión

Boletín de prensa,
sobrevive sólo si es mejor

Hemos escuchado un sinfín de testimonios basados en la experiencia de los periodistas del mundo entero que dicen que en sus cuentas de correo tienen una línea directa al basurero de su computadora para los comunicados o boletines de prensa.

Muchas veces, no se explican por qué las agencias de relaciones públicas y sus clientes siguen insistiendo con un recurso de comunicación que cada vez es más fácil de ignorar.

Algunos RP todavía recuerdan aquellos años en que llevar al medio de prensa un boletín era algo común y necesario; todavía existen los periodistas que los toman por completo y llenan sus espacios con esas fuentes.

Es decir, que en este mundo de tantas vías de comunicación, tan accesible a todos, el debate acerca de la utilidad de los boletines es tan discutible como la anunciada desaparición inminente de los periódicos impresos.

Mientras eso pasa, hay que seguir haciendo buenos periódicos impresos y por lo tanto también eficientes comunicados de prensa.
Como en el campo de las comunicaciones y del periodismo la educación permanente para la mejora es la única que puede distinguir a las buenas publicaciones, a los buenos comunicólogos y periodistas.

En la esfera de las relaciones públicas la capacitación también es imprescindible. El comunicado o boletín de prensa se constituye en la primera unidad informativa, como en el periodismo lo es la noticia.
La estructura de pirámide invertida, la rigurosidad de los datos y la buena redacción son tan importantes como la oportunidad de la información que contiene y la utilidad que le brinda al destinatario.

Aprender a mejorar la calidad de estos instrumentos que se debaten entre el marasmo de rumores, chismes e información de baja calidad, es una obligación para cualquier profesional de las relaciones públicas.
No está de más volver a los básicos, a saber jerarquizar ideas, a transmitir datos interesantes, a seducir con los contenidos al siempre escéptico periodista.

A veces las soluciones están más cerca, a la vuelta de un curso de capacitación, de un debate entre profesionales de la comunicación o en el ejercicio diario de escribir.

Los clientes, las audiencias de los medios, los consumidores de productos y los tomadores de decisiones lo merecen.

Y si nos queremos poner sentimentales, también reclaman una nueva oportunidad los comunicados mismos, como una forma innovadora de resistirse a quedar olvidados en la papelera de los periodistas.

Twitter: @ooro