Opinión

Bob Dylan, lo más opuesto a Trump

 
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Dylan

Aunque sea un instante, pensemos que a los miembros de la Academia Sueca la candidatura de Trump también les ha erizado la piel; imaginemos que, como ha ocurrido en el pasado, esa organización repartió sus premios para buscar equilibrios entre diversas fuerzas como fue, a manera de ejemplo, cuando a Jorge Luis Borges se le ninguneó por coquetear con los militares golpistas de Argentina. Borges era el número uno, y no fue elegido. Cuando el conservadurismo yanqui predominaba en la Guerra Fría, Jean Paul Sartre fue el elegido por sus brillantes y agudos textos.

Ahora el Premio Nobel de Literatura es otorgado a un norteamericano singular, un artista musical y literario quien ha sido honrado con más de 200 diversos premios; un hombre que ha sido puesto al lado de Eliot, Keats, Tennyson. Las letras de sus canciones han sido analizadas en seminarios específicos en las universidades de Viena y Bristol. Al menos cuatro propuestas oficiales han descansado sobre el hecho de que los textos de su vasta obra musical deben ser estudiados en las escuelas secundarias.

El hoy laureado con el Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan, por la inyección de renovación que ha impuesto a su obra y por la amplitud de temas que ha tocado: el amor, la angustia, la belleza, la guerra, el abuso, ha sido considerado como una de las figuras más influyentes del siglo XX.

Más, mucho más allá de sus iniciales y legendarias canciones; Blowi´inthe Wind, Like a Rolling Stone o Spirit of the Water, Bob Dylan ha servido para que los estragos de las guerras, la depresión y la amargura, sean tomados como banderas a las que hay que combatir, tal y como lo hizo a mediados de 1997 el papa Juan Pablo II cuando leyó un sermón basado en la letra de una de las canciones del poeta ante 200 mil personas.

A sus canciones de protesta, hay que añadir sus conferencias y guiones cinematográficos como el de Anónimos, un largometraje sobre el sufrimiento de los abandonados por los conflictos nutridos de intereses económicos.

The Wall Street Journal señaló similitudes entre sus textos y el libro de Junidi Saga así como el largo historial musical, interpretativo y literario de sus trabajos.

Bill Clinton le otorgó en 1997 el Kennedy Center Honor en la Casa Blanca y dijo al premiarlo: “Probablemente es el artista que más impacto ha tenido en la gente de mi generación”. Años más tarde, en 2012, Barak Obama le otorgó la prestigiada medalla de La Libertad “por su vasto legado de letras y canciones que han inspirado no sólo a norteamericanos sino a muchos miembros de la comunidad internacional”.

¿Se quiere a alguien en Estados Unidos más sensible, motivador, creador, generoso impulsor del humanismo y al mismo tiempo amante de la música que Bob Dylan para enfrentar al paupérrimo ser llamado Donald Trump?

Si hubiera que elegir una sola canción, una sola letra de su enorme producción, ésta sería World Gone Wrong. Justo el mundo antagónico que ha venido pregonando en su campaña el candidato republicano.

Si bien sus letras y canciones más célebres pueden ubicarse en la década de los años sesenta, su renovación ha sido constante y lo mismo ha madurado en el rock que en el swing, el jazz o las baladas. Sus melodías y sus textos han sido traducidos a 67 idiomas y lenguas diferentes; los reconocimientos van desde Gramys a diplomas universitarios, 223 certámenes y un Oscar. Luego entonces, la Academia Sueca tuvo buen cuidado al seleccionarlo; pero de manera determinante, lo que desde hace tiempo ya se decía, era que podía obtener el Nobel debido a la singularidad, amplitud y hondura de sus poemas convertidos en canciones.

¡Bienvenida la figura de Dylan; por su frescura, pasión, libertad creadora y por ejemplificar, un ser humano opuesto a la misoginia, racismo, oscurantismo y estupidez del hombre que aspira hoy a la Casa Blanca en Estados Unidos!

Twitter: @RaulCremoux

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