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Víctor Chávez - Viernes, 15 de Marzo de 2013 09:01
Tienen razón, la clase política está a punto de cambiar la historia de las telecomunicaciones en el país, con la aprobación de las reformas a diversas disposiciones de los artículos 6°, 7°, 27, 28, 73, 78 y 94 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que han sido suscritas por los presidentes de cuatro de los partidos políticos representados en la Cámara de Diputados, y con el voto anticipado de alrededor de de 340 diputados federales.
Se trata del diseño de un nuevo esquema que busca impulsar a ser una nación desarrollada, en la que las condiciones de igualdad sean uniformes para todos, sin poner restricciones de ninguna índole. Un México que esté a la vanguardia dentro del contexto mundial globalizado y, que además, sea generador de sinergias que se reflejen en el beneficio de todos los mexicanos, de las Instituciones y del propio Estado.
Así lo celebran los legisladores, por lo menos. Y es que hace más de 40 años no se tenía una reforma de las dimensiones de las que hoy se somete a la consideración del Congreso de la Unión. Primero en la Cámara de Diputados y luego en el Senado de la República.
Sin duda contiene avances su propuesta:
No debemos olvidar que nuestro país fue pionero en la radiotransmisión en América Latina, ya que el 9 de octubre de 1921 tuvo lugar la primera emisión radiofónica, para ello, el legislador constituyente estableció un marco jurídico que regulara la nueva tecnología, por lo cual, el 6 de mayo de 1926, se publicó la Ley de Comunicaciones Eléctricas en el Diario Oficial de la Federación.
Las telecomunicaciones, por lo que representan, son un servicio público y de interés general, por lo que deben estar bajo la tutela del Estado. Durante muchos años, la explotación de este servicio no ha permitido una competencia real y efectiva que traiga un beneficio que se refleje en la calidad de sus contenidos.
Desde las primeras transmisiones hasta el día de hoy, la telecomunicación se ha transformado a una velocidad vertiginosa, lo que ha contribuido a la evolución de la sociedad misma.
Hoy, con elementos de transferencia de datos, el acceso a internet, televisión digital, la comunicación y el acceso a la misma se ha convertido en una herramienta de crecimiento, pero así como puede ser un factor positivo puede ser lo opuesto, y esto radica en el hecho de que los concesionarios tienen posición privilegiada por el poder económico y político que ostentan y que puede llegar a superar al propio Estado.
En ese sentido, en materia de telecomunicaciones, no podemos darnos el lujo de estar cautivos de algunas empresas concesionarias, ya que la pluralidad de opinión, la calidad de servicios y contenidos nos reflejaría como una sociedad más competitiva e informada para las decisiones de nuestra vida.
Con la presente reforma –según se pretende- se busca fortalecer los derechos de las audiencias de los medios de comunicación, expresados como el derecho a contar con una amplia gama de opciones de calidad y canales comunicativos que representen la diversidad social, política y cultural nacional y de otros países, o bien, el derecho a contar con el acceso a la información de interés público que sea “veraz, clara y oportuna”.
Dicho lo anterior, convienen señalar que el proyecto plantea modificaciones torales, mediante las cuales se regresa al Estado la rectoría del sector de telecomunicaciones, al proponer lo siguiente:
Pero… el negrito en el arroz
A pesar de los avances, para los legisladores también hay “insuficiencias”, ya que no logran frenar la intervención del Ejecutivo en el tema de la concesiones ni se garantiza la democratización de los medios de comunicación.
Veamos:
* Las concesiones podrán ser para uso comercial, público, social y privado y se sujetarán, de acuerdo con sus fines, a los principios establecidos en los artículos 2o., 3o., 6o. y 7o. de esta Constitución. Las concesiones serán otorgadas mediante licitación pública, a fin de asegurar la máxima concurrencia, previniendo fenómenos de concentración que contraríen el interés público y asegurando el menor precio de los servicios al usuario final; en ningún caso el factor determinante para definir al ganador de la licitación será meramente económico.
* Las concesiones para uso público y social se otorgarán bajo el mecanismo de asignación directa. El Instituto Federal de Telecomunicaciones llevará un registro público de concesiones. La ley establecerá un esquema efectivo de sanciones que señale como causal de revocación del título de concesión, entre otras, el incumplimiento de las resoluciones que hayan quedado firmes en casos de conductas vinculadas con prácticas monopólicas.
IV. Regular el derecho de réplica;
Además, hay otras insuficiencias que aún se debatirán, aunque sin muchas esperanzas de ser modificadas:
Pero bueno, algo es algo, ¿no? Es, en los hechos un primer paso, y muy grande.