Víctor Chávez - Lunes, 13 de Mayo de 2013 15:07
Raro es, pero se puede, encontrar entre la clase priista algunos que sí sienten pena ¡por ellos mismos!
Es decir, admiten que para ser nuevos les falta mucho, pero aseguran que tienen toda la intencionalidad para cambiar.
Con esta autocrítica, el PRI deberá aprender a cambiar sus prácticas y a ser un verdadero partido político, a combatir la ilegalidad y a trabajar cerca y junto con la gente para garantizar sus triunfos electorales con transparencia, nos comentó la diputada federal del PRI por Jalisco Patricia Elena Retamoza Vega, quien es nada menos que vicepresidenta de la Cámara de Diputados.
“¡Sí, el reto es difícil, pero no imposible!; para recuperar la credibilidad hay que superar los viejos vicios, como los tienen todos los partidos en México, pero con verdadera voluntad lo vamos a lograr”, anotó la legisladora.
Planteó que los compromisos del Pacto por México “no deben quedar en el discurso, sino pasar a los hechos y en la práctica”.
Y expuso: “Tendrá que haber cambios en todo, ya no son los mismos tiempos de antes, todo ha cambiado, por lo que política y culturalmente debemos cambiar nuestras estrategias, costumbres y actitudes, por respeto a la gente”.
En este sentido, “si en el PRI, ciertamente, es difícil controlar a los que operan los programas sociales, también lo es en el PAN y en el PRD, ya que en Jalisco, por ejemplo, hubo denuncias, con fotos y videos, del uso de los programas que hizo el gobierno azul y no pasó nada”.
Reconoció que se trata de un trabajo complejo, ya que “en ocasiones se puede hacer un trabajo excelente en los partidos, pero a veces es también difícil que éste llegue a la gente, debido a los vicios que hay en las estructuras”.
No obstante ello –insistió- “es indispensable garantizar el manejo transparente y responsable de todos los programas sociales, lo cual representa, sin duda, un gran reto en cualquiera de los tres principales partidos políticos, para lograr que la gente reconozca el trabajo”.
Es por ello -resaltó la legisladora federal, quien acudió como representante del Poder Legislativo a la presentación del paquete de iniciativas de reformas financieras en la reunión del Pacto por México, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, a la que acudieron el presidente Enrique Peña Nieto y los presidentes del PRI, PAN y PRD- que “el Pacto por México es un mecanismo facilitador de acuerdos políticos muy positivo y de grandes alcances para la nación”.
La legisladora priista jalisciense fue quien, en septiembre del año pasado, presentó una iniciativa al pleno de la Cámara de Diputados para reducir el tamaño del Congreso de la Unión y pasar de 628 a 496 legisladores.
Propuso eliminar 100 de los 500 diputados y 32 de los 128 senadores, básicamente de los que son electos por el principio de representación proporcional, para quedar sólo con 400 diputados y 96 senadores.
Argumento que la falta de acuerdos para aprobar reformas y lograr consensos es la principal razón para estos cambios constitucionales, pues la meta es tener un Poder Legislativo más eficaz con la construcción de mayorías.
La premisa es que tener 628 legisladores federales no garantiza la formación de acuerdos y sí representa problemas de coordinación entre sus integrantes.
“Contar con una mayoría legislativa no equivale ni a nulificar la división de poderes ni a evadir el juicio de las urnas en la siguiente elección. El Estado necesita de mayorías para ser eficaz. Sin mayorías, se pierde la capacidad de decidir y transformar, lo que termina por erosionar la capacidad para gobernar”, señaló entonces en su texto de la iniciativa.
Quiere decir que si con muchos legisladores es difícil alcanzar acuerdos, ¿con menos será más fácil? Veremos lo que se logra en la mounstruosa maquinaria priista, en la que se debate si cambia para cambiar o cambia para reforzar sus costumbres que los hagan seguir como antes.