Sergio García Quintana - Jueves, 07 de Febrero de 2013 13:38
Inversionistas y expertos llegan a generar utilidades de las operaciones de negociación.
Al hablar de instrumentos financieros derivados (IFD) clasificados de negociación nos referimos a operaciones especulativas, fuera del contexto de cobertura, en donde el objetivo principal es generar utilidades de corto plazo tomando ventaja de la expectativa de alza o baja de los precios. Se considera la volatilidad de diferentes subyacentes, montos de referencia y plazos que pueden tener que ver o quizá no tienen que ver con la operación de la empresa.
Inversionistas y expertos llegan a generar utilidades de las operaciones de negociación, en donde el riesgo de pérdidas lo asumen con capital propio. Es altamente recomendable contar con preparación, conocimiento y experiencia al operar con derivados, dada su complejidad técnica.
Un punto importante es diferenciar las funciones del bróker, puesto que son operativas y no deben confundirse con funciones de asesoría. En el caso de asesoría, el análisis es completo y tiene una visión amplia e integral.
Sobre la especulación incluimos un fragmento del libro “88888 La Cuenta Secreta” de Nick Leeson: “La primera vez que uno compra o vende algo lo hace porque tiene que hacerlo. Pero a partir de ahí uno tiene una posición. La segunda vez que uno hace una transacción ya lo hace con su posición en mente. Si esto se viene en contra, uno puede doblar la oferta. Es la apuesta en su expresión más simple. Si uno duplica la cantidad divide en dos el monto que el mercado necesita para girar a favor de uno y devolverle su dinero. Pero en ese caso uno duplica también el riesgo. A esta altura de las cosas descubrí que la posición comenzaba a dominar la manera en que veía el mercado”.
Nick Leeson provocó pérdidas por 850 millones de libras a la Banca Barings en 1995, elaboró balances ficticios y asientos contables imaginarios. Todo inició con el error de haber comprado acciones en lugar de venderlas en donde había perdido “solamente” 20,000 libras.
Es importante remarcar que al contratar IFD con fines de negociación dentro de una empresa industrial por ejemplo, yace el riesgo de exponer los activos, flujos y capital de la empresa innecesariamente.
Cuando las empresas contratan derivados clasificados de negociación entonces los cambios en el precio son registrados en el estado de resultados, lo que en consecuencia genera:
• Volatilidad dentro de la empresa.
• Incertidumbre innecesaria.
• Mayor exposición de riesgo sobre el patrimonio invertido.
Ya que no es posible anticipar el resultado final de las operaciones de negociación o especulativas.
Las empresas pueden llegar a tener cierto grado de riesgo operativo por no estar apropiadamente preparadas y por no contar con personal o sistemas adecuados de control, seguimiento y revelación contable (IFRS), lo que puede ocasionar utilidades o pérdidas significativas, que pueden afectar los resultados de las operaciones de negocio.
La visión de derivados conlleva un horizonte multidisciplinario en donde el área financiera se complementa con el área contable, con el fin de reflejar la posición de riesgos y derivados lo mejor posible.
En la práctica, se busca que el registro contable sea transparente y que permita a los miembros del consejo de administración y a los inversionistas una adecuada toma de decisiones con relación al riesgo y la empresa.
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