¿Quién dijo geek? Una vida dentro de un celular

Nelly Acosta - Domingo, 28 de Abril de 2013 00:39

 

 

 

Es una rutina perfecta. Todas las mañanas, incluso antes de terminar de despertar, lo primero que hago es tomar mi teléfono celular, que cabe la pena aclarar, nunca se apaga: se queda silencioso a un lado de mi almohada, esperando a que algún insomne mande recados por redes sociales o que llegue alguna alerta noticiosa de último momento. Nada de obsesiones: sólo tengo un teléfono... uno y nadamás.

 

Serán las 5 de la mañana cuando todo comienza. Lo primero: un "rapidín" en mi correo electrónico y también en mi perfil de Facebook y Twitter, justamente por celular. De no hacerlo, el día podría estropearse.

 

Gracias a ello, hace ya bastante tiempo que dejé de estresarme por cazar noticieros y periódicos. Hoy, arranco la mañana con música --de mi teléfono, claro--, e invierto 5 ó 10 minutos frente a mi celular cada hora: pequeñas dosis del mundo externo y del mío.

 

Mi celular, es de hecho, una extensión de mi vida personal: en un día completo quizás mando a través de él alrededor de 150 mensajes por diferentes vías y recibo otros tantos como respuestas. La mayoría son con fines personales, incluso con quien está a una almohada de distancia de la mía: nada cómo alimentar todos los días un lazo digital con quien se comparte la vida.

 

Aunque mi mayor logro es mi mamá. Me resultaba tan complicado llamarla por teléfono que opté por seducirla con Facebook: hoy tenemos una larga bitácora de anécdotas y fotos que alimentamos todos los días --por celular, por supuesto-- que me atrevo a decir que las 3 horas de distancia que nos separan ya no son nada.

 

Otro pequeño vicio: las Apps. Coleccionarlas fue en un inicio mera curiosidad, que se volvió poco a poco en utilidad y que aún espera la llegada de una saturación. ¿Cuántas he bajado? No más de las que he podido probar.

 

Pero por irónico que parezca, uso mi teléfono para todo, menos para hablar.

 

Por supuesto, promuevo todo lo que me seduce. "Ya intentaste descargar estas funciones en tu celuler?", "Si no sabes cómo hacer la presentación en Power Pont desde tu teléfono, te ayudo?"... ¿"Encontraste la App que te platiqué ayer?"...

 

Es casi infinita la lista de ideas que suelo compartir y que la mayoría de las veces no “pegan”. Reconozco que suelen ser una intromisión, pero al igual que Henry Jenkins, tampoco soy una observadora neutral: de manera casi inconsciente me la creo que soy un manual técnico.

 

¿Podré vivir algún día sin mi celular? Supongo que sí, aunque no tengo planes de deshacerme de él: está destinado a aumentar mi colección de 'cajas negras': consolas de videojuegos, computadoras, iPods viejos y claro, celulares pasados.

 

Por cierto, hace años que dejé de ser adolescente, así que no, esta bitácora nada tiene que ver con un entorno generacional.

 

Y a usted, ¿cómo le funciona la vida dentro de su celular?

 

En Twitter: @NellyAcosta