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CEEY - Miércoles, 08 de Mayo de 2013 16:20
Roberto Vélez Grajales
México es un país de baja movilidad social, se concluye del Informe de Movilidad Social en México 2013 publicado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (ceey). Ello se explica por las pocas opciones que existen para que los mexicanos con origen en los estratos socioeconómicos más alto y bajo ocupen una posición distinta a la de su hogar de origen. Sin embargo, los resultados muestran que los estratos medios de la población cuentan con una composición más movible.
En general, se identifican dos etapas con influencia directa sobre las opciones de movilidad de las personas. La primera, tiene que ver con la formación de capacidades, por ejemplo, el acceso y la calidad de la educación y la nutrición de las personas. La segunda, tiene que ver con la realización socioeconómica de éstas, por ejemplo, el esfuerzo personal, y factores externos como el buen funcionamiento de mercado laboral y la existencia de un sistema de protección social.
Durante el foro de consulta México Incluyente del Plan Nacional de Desarrollo, realizado en la ciudad de Puebla hace unos días, el ceey reiteró la necesidad de que la movilidad social se constituya en el eje central de la política social de México. Entre sus objetivos principales este eje incluiría, además del combate a la pobreza, la reducción de la desigualdad. La evidencia internacional muestra que la alta desigualdad va acompañada de baja movilidad social. Dicho patrón tiene una explicación muy simple: a mayor desigualdad, la distancia socioeconómica entre los distintos estratos es mayor, y por lo tanto, las opciones de alcanzar una situación socioeconómica relativa distinta a la del hogar de origen se reducen.
Con el fin de cambiar este patrón, en México deben establecerse mecanismos que reduzcan la desigualdad persistente. Para lograrlo, en términos de las características de movilidad por estrato descritas al inicio de esta columna, se identifican, al menos, dos condiciones necesarias:
(a) que los mexicanos con origen en los estratos bajos de la distribución socioeconómica sean dotados de instrumentos para poder alcanzar, al menos, las condiciones de vida de los estratos medios;
(b) que los mexicanos con origen en los estratos medios cuenten con instrumentos que los hagan menos vulnerables ante eventos adversos que pueden provocar que caigan por debajo de su estrato de origen.
Una política adecuada para dotar a la población de dichos instrumentos es la creación de un sistema de protección social universal que se caracterice por garantizar un piso mínimo de bienestar para la población mexicana.
En ese sentido, desde el ceey hemos propuesto que el gobierno mexicano establezca un sistema que incluya: acceso efectivo a la salud (con médicos y medicinas, sin importar la condición laboral); una pensión mínima; y un seguro de invalidez y vida que defienda a la familia de cualquier evento catastrófico. Si logramos construir este sistema de protección social, eliminaremos, en buena medida, la posibilidad de que aquellos grupos de población con origen en estratos bajos, o aquéllos que sufren choques adversos a lo largo de su vida, hereden dichas desventajas a la siguiente generación.
* @robertovelezg es Director de Movilidad Social del ceey
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