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Carmen Haro - Viernes, 08 de Marzo de 2013 06:00
En cualquier etapa de tu vida, seas hombre o mujer, una alimentación completa que incluya la mayor variedad posible de alimentos en las cantidades adecuadas para tus necesidades diarias, es la clave para mantenerte saludable.
Sin embargo, en el caso de las mujeres, debido a las diferentes etapas por las que atraviesan (embarazo, menopausia e incluso la menstruación), requiere de especial atención el consumo de ciertos nutrimentos a lo largo de la vida.
Algunas sugerencias que pueden ser útiles, dependiendo de la etapa en la que te encuentres, son:
Adolescencia
Durante esta etapa tu cuerpo sigue formando reservas de calcio, que ayudarán a mantener los huesos fuertes, entre otras muchas importantes funciones de este nutrimento, por lo que es necesario que tu alimentación aporte cantidades adecuadas de calcio.
Es por ello que se recomienda el consumo de alimentos altos en calcio como: leche y sus derivados (queso, crema, yogurt, etc.); así como las almendras, brócoli, espinacas, salmón, sardinas, camarón, tortillas de maíz, etc.
Embarazo
Durante esta etapa es indispensable una alimentación equilibrada, variada y completa, pero sin excesos, para que el bebé llegue a término con una ganancia de peso adecuada y con un óptimo desarrollo.
La mujer embarazada debe asegurarse de incluir los siguientes nutrimentos en su alimentación diaria:
Hierro: Indispensable no sólo para prevenir una anemia, sino para intervenir en el desarrollo neurológico del bebé y, en general, para su crecimiento dentro del útero. Se sugiere consumir carnes rojas, vegetales verdes, leguminosas y cereales fortificados.
Ácido fólico: Ayuda a la formación del sistema nervioso del bebé y a prevenir defectos del tubo neural, como espina bífida. Las fuentes principales de ácido fólico son: hígado, vegetales verdes, frijol, jugo de naranja y cereales fortificados.
Calcio: Necesario para la formación y el mantenimiento de los huesos, tanto del bebé, como de la mamá. Se encuentra en productos lácteos, tortilla, algunos minerales y cereales fortificados.
A los 40 años
Si antes de llegar a los 40 años no se ha llevado un estilo de vida saludable, el cuerpo dará las primeras señales de deterioro.
Nunca es demasiado tarde para adoptar hábitos saludables. Al llegar a esta edad asegúrate de incluir en tu dieta lo siguiente:
Antioxidantes: Los antioxidantes son compuestos que provienen de algunos alimentos (cerezas, fresas, frambuesas; vegetales como alcachofa, lechuga, espárragos, brócoli; almendras, nueces, avellanas, frijol, lenteja y alimentos fortificados entre otros) que disminuyeno previenen de manera significativa el proceso oxidativo, el cual puede acumularse y contribuir de manera importante al proceso de envejecimiento.
Las Fibra: Es un nutrimento importante que no aporta calorías a nuestro cuerpo, pero que tendrá múltiples beneficios sobre el mantenimiento de nuestra salud, algunos de los cuales son:
Un peso saludable, prevención de estreñimiento y otros problemas de salud intestinal como los divertículos; control en los niveles de azúcar y colesterol en sangre, previniendo enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Incrementa tu consumo de fibra incluyendo en tu alimentación habitual frutas y verduras, leguminosas y cereales integrales.