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Carmen Haro - Viernes, 08 de Febrero de 2013 06:25
La obesidad e infertilidad es un tema del cual no se ha hablado mucho, pero que igualmente impacta.
Hemos hablado ya en este blog sobre la obesidad infantil, haciendo énfasis en que constituye un factor de riesgo para desarrollar enfermedades o padecimientos que pueden afectar la salud, el crecimiento, el desarrollo y la calidad de vida de los niños. No se trata de ser reiterativos, sino de crear conciencia sobre un problema real, cuya prevención y tratamiento es nuestra responsabilidad como padres de familia.
En esta ocasión hablaremos sobre la obesidad infantil y su relación con la infertilidad, un tema del cual no se ha hablado mucho, pero que igualmente impacta por su relevancia.
Existe evidencia científica que señala que el exceso de peso, que refiere un aumento en el tejido adiposo corporal, puede contribuir al aumento en las tasas de infertilidad, especialmente en las mujeres, así como del síndrome de ovario poliquístico.
Algunas de las formas en que el exceso de peso en la infancia puede dar origen a la infertilidad en la edad adulta son:
Aunque aún se requiere de muchos más estudios para evaluar el efecto que podría tener la obesidad o incluso la alimentación sobre la fertilidad, es claro que actualmente la pubertad parece estar adelantándose en niñas que sufren de sobrepeso y obesidad.
Si alguno de tus hijos o familiares tienen problemas de sobrepeso u obesidad, acude con un profesional de la salud para que pueda evaluarlos oportunamente y determine si el exceso de peso ha perjudicado su salud. Es necesario que se desarrolle un plan de alimentación especialmente para ellos que se ajuste a sus necesidades y objetivos.
Algunas recomendaciones que te pueden ser útiles para llevar un estilo de vida que provea, a ti y a tu familia, un peso saludable son:
• Desayuna todos los días.
• Evita saltarte comidas.
• Fracciona tus alimentos en 5 comidas al día, las 3 principales desayuno, comida y cena y 2 refrigerios entre cada una de ellas.
• Aumenta el consumo de frutas y verduras.
• Consume alimentos de origen animal con moderación.
• Reduce el consumo de sal y grasa.
• Incrementa el consumo de fibra (frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales).
• Cuida el tamaño de las porciones, es decir, no comas en exceso.
• Mantente activo, practica ejercicio físico de forma regular por lo menos 3 veces a la semana.
Si tienes hijos debes de considerar que ellos aprenden con el ejemplo, no les podemos pedir hábitos de alimentación saludables si nosotros no los tenemos. Y tú, ¿tienes un estilo de vida saludable?
Contacto:
E-mail: Carmen.insk@kellogg.com
Twitter: @carmeninsk
Página: www.insk.com