Alfredo Casas - Viernes, 14 de Junio de 2013 06:09
El crecimiento sostenido de consumo de café alrededor del mundo ha impulsado la búsqueda de perfiles de sabor y aroma más diferenciados. En la actualidad, el café verde se ha convertido en un caso emblemático ya que ha enfrentado a sus productores a una paradoja: mientras ha alcanzado precios sin precedentes, la producción se encuentra en crisis, provocada probablemente por el cambio climático y el creciente avance de una enfermedad comúnmente conocida como “Roya del Cafeto” en una de las zonas productoras más importantes del mundo.
Para dimensionar los efectos de esta crisis basta con recordar que el café es la segunda materia prima más comercializada en el mundo después del petróleo, y de cuya industria dependen alrededor de 25 millones de familias en 71 países; tan sólo en Centroamérica se produce una quinta parte de la producción mundial de café, distinguiéndose por producir especies de muy alta calidad capaces de rivalizar con las producidas en África Oriental que son dirigidas al mercado internacional.
Específicamente la producción de café verde es 66,000 toneladas cada año. Entre los países productores de esta especie 50 son clave para la industria mundial, y alrededor de 20 son a la vez productores y consumidores, como es el caso de México, Brasil, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Venezuela, entre otros.
En años anteriores ya se habían registrado crisis en la industria, que repercutieron en un impacto consecuente en la competitividad de los países involucrados.
En 2002 y 2003 se experimentó un decremento en las cosechas de la región Asia-Pacífico de un 15.2% y una caída de 9.7% en la producción de café en Centroamérica (México incluido). Ambos acontecimientos produjeron afectaciones en los indicadores macroeconómicos de varios países así como en la recaudación de impuestos en las zonas productoras, aumentando el riesgo de efectos sociales, económicos y ambientales para estas comunidades, como el desempleo, la deforestación y los cultivos ilegales.
Actualmente, Costa Rica y Guatemala declararon estado de emergencia y liberaron fondos públicos para contrarrestar los efectos de la Roya sobre las plantaciones de café en esos países. La Roya es una enfermedad asociada con un hongo que afecta las hojas del cafeto. Este hongo, que se transmite a través de esporas que flotan en el aire, trastorna la fotosíntesis de la planta evitando el crecimiento de hojas y frutos.
Esta enfermedad ha causado impactos significativos: fue la responsable de la desaparición del cultivo de café en Sri Lanka y Java durante el siglo XIX. Lo que resulta inverosímil es que la enfermedad haya alcanzado plantaciones por encima de los 1,200 metros sobre el nivel del mar, algo nunca antes visto, debido a que siempre se ha asociado con bajas alturas. El avance de la enfermedad es debido quizás al cambio en algunas constantes climáticas en la zona como el aumento de las temperaturas y la variación del porcentaje de humedad en el aire en una región que va desde el Soconusco Chiapaneco hasta las zonas montañosas de Panamá.
El pasado 18 de Marzo de 2013, se divulgó la noticia de que Starbucks había comprado una Finca Cafetalera en Costa Rica para la investigación y desarrollo de técnicas agrícolas sustentables. Esta acción consolida el interés proactivo de esta empresa por lograr un mayor entendimiento del impacto del cambio climático sobre la producción de café y la vulnerabilidad de las plantaciones ante las enfermedades, participando de esta forma en encontrar soluciones de largo plazo para esta crisis en la producción.
Cada vez más resulta imprescindible que todos los actores sociales, económicos y ambientales colaboren en la generación de ideas, tecnología e innovación para contrarrestar los efectos del cambio climático en las distintas esferas del quehacer humano.
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