Opinión

Bienvenidos a México

¡Bienvenidos a México! Las últimas declaraciones de los presidentes de México y Guatemala parecerían ser una invitación a que vengan a México todos los centroamericanos que necesiten llegar a Estados Unidos. Especialmente, si son menores de edad.

Más allá de la tragedia que representa la necesidad de miles y miles de centroamericanos de escapar de la pobreza y violencia, además de la tradición humanitaria de aceptar a refugiados, el gobierno de México debe cuidar de no abrir una puerta migratoria que podría resultar en una crisis de seguridad nacional.

Flujo masivo y repentino de miles y miles de civiles por las fronteras, es un escenario que la mayoría de los países deben de considerar dentro de las posibles eventualidades de seguridad nacional que podría enfrentar, incluyendo México. El flujo masivo podría ser por una guerra civil o un desastre natural. Un evento catastrófico de violencia podría empujar a pueblos enteros a buscar refugio en otro país. Un escenario de pesadilla para Estados Unidos sería la posibilidad de que miles y miles de mexicanos trataran de cruzar repentinamente por su frontera sur. Un escenario que el gobierno de México (y el de Estados Unidos) consideró fue la caída repentina del gobierno castrista y que en cuestión de días playas mexicanas y estadounidenses estuvieran recibiendo miles y miles de cubanos escapando de la isla. Este escenario es menos factible ahora gracias a las reformas económicas que lentamente se están implementando en Cuba.

Una crisis humanitaria en la frontera sur se presentó durante las guerras centroamericanas cuando tan sólo entre 1981 y 1986 un millón de centroamericanos llegaron a México para transitar hacia Estados Unidos; de esos, aproximadamente 40 mil personas llegaron huyendo de las guerras y se quedaron en territorio nacional como refugiados, y se cree que alrededor de 400 mil permanecieron en nuestro país en condiciones altamente vulnerables debido a que su estancia no era legal. Y el país pudo, paulatinamente, absorber laboralmente todas estas personas.

Pero ahora la crisis centroamericana podía convertirse en una pesadilla mexicana, en parte por culpa de los mensajes esquizofrénicos que ha enviado el gobierno de Estados Unidos ante la problemática de los indocumentados, en parte por la política de fronteras abiertas que tiene México.

La gran interrogante es cómo se interpretarán los comentarios del presidente Enrique Peña Nieto y del presidente de Guatemala Otto Pérez Molina, quienes presentaron esta semana el Programa Frontera Sur, que asegura que protegerá a los migrantes que atraviesan México para llegar a Estados Unidos. Ambos presidentes buscan una migración “más segura y más ordenada”.

Entre los ejes de acción de este programa están los permisos que concederá el gobierno de México que garanticen hasta por 72 horas el tránsito de guatemaltecos y beliceños por Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco. Además, subrayó el presidente el compromiso de proteger a los migrantes del crimen organizado.

¿Cómo van a interpretar los hondureños, los salvadoreños y guatemaltecos estas declaraciones? Como una invitación.

Según la Secretaria de Gobernación, en 2013 ingresaron a México 250 mil centroamericanos y se atendieron 11 mil menores migrantes. Otros datos importantes los proporciona el gobierno de Estados Unidos: desde octubre del año pasado más de 52 mil menores de edad, sin estar acompañados por un adulto, fueron detenidos al cruzar la frontera; también desde octubre, según el gobierno de EU, fueron detenidos 39 mil adultos con menores de edad. Estos números no reflejan los que no cayeron en manos de las autoridades. Y seguramente todos arriesgaron su vida cruzando por México.

Ante esta ola de menores que están entrando en Estados Unidos, el presidente Barack Obama está exigiendo cerca de cuatro mil millones de dólares para poder dar alojo, contratar más jueces y abogados para poder procesarlos y regresarlos a su país, además de emplear más personal para incrementar la seguridad fronteriza. De hecho, varios gobernadores están considerando mandar la Guardia Nacional para militarizar la frontera.

Cuatro mil millones de dólares extras es lo que le va a costar para manejar esta crisis de los menores migrantes. Pero detrás de la estrategia está de nuevo fortalecer las fronteras para que no entren a Estados Unidos.

¿Cuánto dinero y recursos extras estará dispuesto México a desembolsar para enfrentar esta crisis humanitaria que podía agravarse si es que estos centroamericanos no llegan a EU y se empiezan a acumular en la frontera norte? México tendrá que pagar los costos de ser un buen anfitrión.